Endeudamiento extremo de los inversores: la señal del mercado que no se puede ignorar
Un análisis histórico revela qué ha ocurrido en Bolsa otras veces cuando la agresividad alcista de los inversores alcanzó niveles similares
Un análisis histórico revela qué ha ocurrido en Bolsa otras veces cuando la agresividad alcista de los inversores alcanzó niveles similares
«La mayor parte del tiempo soy un seguidor de tendencias, pero todo el tiempo soy consciente de que formo parte de la masa y estoy atento a los puntos de inflexión» (George Soros)
Sigo siendo y estando alcista. La tendencia manda y yo soy un humilde hijo de la misma. Pero como me ocurre siempre que pienso que hay cosas que han comenzado a ponerse raras y que probablemente alerten de problemas no muy lejos en el tiempo, me he vuelto un alcista escéptico muy atento a un potencial punto de inflexión, parafraseando al legendario inversor macro George Soros.
Pueden pasar meses y ¿por qué no? incluso años. Lo que me importa no es parecer un paranoico, sino únicamente dos cosas: seguir siendo alcista mientras el mercado siga subiendo y, si me pongo bajista o en cautela, solo serlo mientras el mercado no suba y estar preparado para volverme alcista de nuevo para cuando al mercado le de por seguir subiendo.
Ambos principios son el haz y el envés de la misma realidad: no contradecir las principales tendencias del mercado. Ese es el axioma de un seguidor de tendencias. Explicado esto, creo que estamos en la fase final del mercado alcista nacido en 2022 y, tal vez, del gran mercado secular alcista nacido en 2009.


Este pensamiento es una sospecha basada en las valoraciones extremas alcanzadas en este ciclo, el cual es un riesgo abstracto o poco preciso, y en la observación del agresivo comportamiento de los inversores en fechas recientes, que se han endeudado, o "apalancado" como decimos en el argot financiero, para invertir en una magnitud sólo comparable a otras 7 ocasiones desde que existen datos históricos mensuales en Estados Unidos. Y lo interesante es que este ya es un riesgo más específico, el cual siempre se ha cristalizado en un plazo máximo de 12 meses.
Es decir, desde 1965 cuando la bolsa de Nueva York (NYSE) recogía los datos de apalancamiento remitidos por los brókers, y luego desde 1997 cuando ya los recolectaba el regulador FINRA (Financial Industry Regulatory Authority), nada menos que seis décadas de mercado donde ha pasado de todo, cuando los inversores se mostraban tan alegres y confiados como para apalancarse hasta los dientes en sus inversiones, las cosas por lo general han ido mal en los siguientes pocos años.
De estos 7 casos previos, 5 terminaron en recesiones y mercados bajistas que comenzarían no más tarde de 12 meses después de alcanzarse el apalancamiento inversor que se registra actualmente y, los otros 2 casos, aún mostrándose más benignos, dieron lugar a mercados laterales, uno de gran duración, nada menos que 4 años, y el otro de "sólo" año y medio de pura lateralidad.
Es decir, históricamente cuando los inversores se han mostrado tan agresivamente alcistas como ahora, las rentabilidades han sido muy pobres y en general negativas en los siguientes pocos años. Para entender mejor este fenómeno y su realidad histórica, veamos los datos concretos y sus gráficos y luego haremos una crítica o comentario sobre los límites de dichos datos, que, como siempre digo, por sí mismos no nos pueden llevar a tomar acción alguna, pero que sí nos sirven para entender de mejor forma el contexto de fin de ciclo en el que nos encontramos.
Actualmente, la lectura de endeudamiento o apalancamiento de los inversores según datos oficiales de FINRA, alcanza un crecimiento interanual del 49,02% en junio, último dato disponible, cerca del máximo cíclico del 53,7% alcanzado en el mes de mayo.
Como podemos ver en el primer gráfico, una lectura extrema mayor al 45% interanual, solo se alcanzó entre noviembre de 1999 y abril de 2000, entre mayo y agosto de 2007 y entre febrero y junio de 2021. En el primer caso el mercado bajista (-50,52%) comenzó casi de inmediato, en marzo de 2000, en el segundo caso el mercado bajista (-57,50%) comenzaría también casi de inmediato, en octubre de 2007, y, en el tercer y último caso del siglo XXI, el mercado bajista tardó algo más en llegar, unos 11 meses desde la primera señal de extremo de apalancamiento.
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