Con permiso de Irán, el mercado está preparando un nuevo rally alcista
La guerra tiene pocas probabilidades de volver y lo que queda por resolver es la cuestión del dinero
La guerra tiene pocas probabilidades de volver y lo que queda por resolver es la cuestión del dinero
Antes de hablar de elementos más concretos de los mercados, en los cuáles se han producido y se están produciendo elementos de gran interés en las últimas semanas, este fin de semana nos hemos desayunado con nuevas de noticias de inestabilidad en el estrecho de Ormuz, donde Trump ha dado por muerta la tregua y donde iraníes y estadounidenses han intercambiado acciones militares.
Lo que está ocurriendo ahora mismo es que ambos bandos saben que la guerra como tal está finalizada, ya que nadie tiene incentivos suficientes para un conflicto de alto voltaje, pero Irán tiene un incentivo fundamental de no perder el control del estrecho, ya que al final es la única basa real que tiene para que su régimen sobreviva. Su única palanca real de negociación.
De ahí que incluso los iraníes estén atacando barcos que pasan por aguas territoriales omaníes, ya que según su criterio se está incumpliendo el punto 5 del Memorándum de Entendimiento firmado el pasado 17 de junio:
"Tras la firma de este MdE, la República Islámica de Irán dispondrá, mediante sus mejores esfuerzos, el paso seguro de buques comerciales sin cargo alguno [libre de peajes] por un período de solo 60 días desde el Golfo Pérsico hasta el Mar de Omán y viceversa. La República Islámica de Irán iniciará conversaciones con Omán y otros Estados ribereños del Golfo sobre la administración futura del Estrecho de Ormuz."
¿Y cuál es el incumplimiento exacto según los iraníes? Que según ellos la letra del Memorándum significa que son ellos, y sólo ellos, los que organizan el flujo de tráfico en el estrecho, primero de forma gratis durante 60 días para alcanzar la normalidad previa al conflicto, y luego cobrando, como ocurre en otros lugares del globo, según lo establezca junto con las naciones vecinas, principalmente Omán.
Esta condición haría que Irán no perdiera el control del estrecho como palanca de negociación y defensa de su soberanía con respecto a terceros y que además cobrara importantes cantidades anualmente para mejorar sus maltrechas finanzas.
Así, si Estados Unidos promociona el que los barcos pasen por aguas omaníes o internacionales de forma gratuita con protección militar estadounidense, eso estaría contradiciendo que fuesen los iraníes lo que controlen el estrecho y estaría negando la idea de que Irán, con su recién creada Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, monetice el tráfico marítimo.
Con todo ello, con los incentivos que tienen unos y otros sobre la mesa, y más allá del ruido de muy corto plazo, todo apunta a que la salida más probable es que Estados Unidos, de una forma u otra, ceda en sus pretensiones y deje que se cumpla en tu totalidad la frase final de punto 5 del acuerdo, donde dice "La República Islámica de Irán iniciará conversaciones con Omán y otros Estados ribereños del Golfo sobre la administración futura del Estrecho de Ormuz", lo que viene a significar que se cobre una "tarifa de servicio" en el estrecho, asegurando el cobro por parte de Irán y su control efectivo del tráfico marítimo incluso cuando pase por aguas territoriales de Omán.
En definitiva, esto es exactamente lo que está ocurriendo ahora mismo en Ormuz. Es una cuestión de supervivencia para Irán, pero sobre todo de dinero que garantice la supervivencia de Irán. Y, dado que Estados Unidos y especialmente su presidente, saben que no tienen nada más que ganar con el conflicto allí, todo apunta a que se llegará a un acuerdo de control y peaje por parte de los iraníes.


Es por todo esto, en mi opinión, que los mercados no se están viendo afectados por la aparente desintegración de la tregua y del Memorándum de Entendimiento, ya que descuentan que el futuro del estrecho es uno de peaje y control iraní y que lo único que queda por ver es como Estados Unidos "salva la cara" y puede "vender al mundo" un acuerdo aceptable. Es decir, los mercados están dando por hecho una realidad y solo quedaría ver como se materializa de forma exacta.
Lo contrario sería un conflicto prolongado, que para ganarlo necesita hombres sobre el terreno, lo cual crearía una crisis económica global. Y, en este sentido, tanto Irán como los mercados piensan los mismo: Trump no a va a atreverse a elevar, de nuevo, la belicosidad hasta máximos niveles.
Y, al fin y al cabo, los principales aliados de Estados Unidos en la región con la excepción de Israel, los países árabes, prefieren acabar ya de una vez con la incertidumbre de la guerra, sabiendo que en los próximos años el tráfico de petróleo puede redirigirse por diferentes vías, haciendo que a largo plazo Irán pierda el único punto de supervivencia que efectivamente le queda.
A nivel de mercados, estos han estado poniendo precio de forma muy eficiente, al menos hasta el momento, a los acontecimientos geopolíticos a lo largo de este 2026. Primero poniendo precio rápidamente al hecho de un futuro acuerdo, contraviniendo el pensamiento de la mayoría de inversores y analistas, y luego, en el estilo propio de los mercados, tomándose un respiro cuando se dio el hecho de la firma del acuerdo. Es decir, con el clásico efecto de "compra con el rumor y vende con la noticia", significando "vender" que justo cuando se produce la noticia se pierde la aceleración previa.
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