Ya explicaba el narrador griego Esopo, hace 2.600 años en su fábula «El joven y la golondrina», que ver un signo aislado de algo no significa necesariamente que haya llegado ese algo. De ahí la frase aún utilizada hoy en día de «una golondrina no hace verano».
Así, a pesar de que mi opinión es clara en que probablemente estemos en la fase final de un ciclo alcista de largo plazo, tema central de la última Masterclass celebrada aquí en el Club, y que ver al Nasdaq 100 declinar un fuerte -4,77% el pasado viernes, tal vez podría ser un signo de que "el final está más cerca", lo cierto es que, de momento, solo es un signo al que le deberían seguir otras señales si es que de verdad la tendencia alcista ha llegado a su fin. Una golondrina no hace verano.

En primer lugar, esta caída se produce tras uno de los rallies alcistas más potentes de la historia. Si subes un 33% en apenas dos meses y una semana, tampoco va a ser raro que llegue un día donde el índice retroceda casi un -5%. Se trata de un mercado muy enérgico donde, en principio, una situación de sobre extensión alcista da paso a correcciones rápidas.
En segundo lugar, históricamente los cracs bursátiles, algo así como una caída del -20% en un solo mes, suelen darse más bien cuando los índices llevan declinando al menos un tiempo y se encuentran en una situación de "sobre extensión bajista", no sólo 3 días después de haber alcanzado máximos históricos, tal y como ocurre en la actualidad. Incluso el rapidísimo crac bursátil de 1987 fue un proceso de dos meses.

En tercer lugar, la caída del pasado viernes fue sobre todo una caída de lo tecnológico que venía muy caliente, pero no de la generalidad o amplitud del mercado, la cual tuvo un día bajista no especialmente reseñable.

Con todo ello, mi mejor opinión a día de hoy es que, lo pasado al cierre de la última semana, fue o es un reajuste de mercados que se encuentran muy sobre extendidos al alza, al calor de la alegría por la Inteligencia Artificial, donde los inversores "aprovecharon" el excelente dato de empleo, muy por encima de lo esperado (172.000 publicado vs 85.000 expectativa de los economistas) y que sugeriría mayores tipos de interés oficiales por parte de la Reserva Federal, para "digerir" las fuertes subidas de las semanas previas. Un caso típico de "buenas noticias económicas son malas noticias para el mercado".



Más allá de que en el rabioso ultra corto plazo (día o muy pocas semanas) es difícil tener opiniones más o menos serias de lo que pueda hacer el mercado, ya que los "animal spirits" tienen vida propia, históricamente un mercado que reacciona mal a buenas noticias macroeconómicas, suele ser más bien un fenómeno de muy corto plazo.
La realidad es que, más allá de esas reacciones de corto plazo, un mercado laboral que mejora, suele ser una buena noticia para el ciclo económico-bursátil en su conjunto. O por lo menos es un impedimento importante (factor en contra) para que realmente se produzca un mercado bajista en bolsa.
Algo así como (1) el mercado se sorprende de un buen dato macro, (2) ese dato macro lleva a descontar que los tipos de interés pueden ser más elevados de lo pensado previamente, especialmente en un contexto donde la inflación ya es elevada por culpa del cierre del estrecho de Ormuz, (3) los mercados corrigen, especialmente los que venían muy calientes, (4) y después de una corrección el mercado "recuerda" que la economía sigue creciendo y que con economía creciendo los beneficios empresariales siguen ahí y, por tanto, la tendencia alcista prevalece y la corrección bursátil termina.
Es por ello que, a pesar de ser desde hace un tiempo un "alcista escéptico", en el sentido de que creo que estamos en la fase final del gran mercado alcista nacido en 2009, sigo sin contar con elementos suficientes para creer que la tendencia alcista ha llegado efectivamente a su final. Con una economía creciendo, me cuesta mucho pensarlo.
Claro está, si esos elementos cambian en las próximas semanas o meses, mi opinión será otra. No vivo para defender opiniones, sino para describir de la mejor forma que puedo las tendencias dominantes en cada momento.
Quizás, la mejor analogía de lo que podría ocurrir, si es que el peor caso de mercado bajista está por darse de aquí en adelante, sea lo ocurrido a lo largo del año 2000.
En aquel entonces el índice Nasdaq 100 se encontraba en una burbuja. Muy diferente a la de hoy en día porque ahora sí hay beneficios (sic), pero burbuja al fin y al cabo. Tras años de subidas y de inversores cotizando nuevos paradigmas económicos, por fin en marzo de 2000 el Nasdaq 100 comenzó a declinar sin ninguna razón especial. Simplemente, de la nada y por su propio peso, comenzó a implosionar.
Aunque dicho índice tecnológico llegó a retroceder hasta un -40% en apenas dos meses, esta cifra debería relativizarse porque apenas significó borrar las ganancias de los tres primeros meses del año. De hecho, si observamos el más diversificado índice S&P 500, la perdida máxima en ese mismo periodo fue de un más normalito -13,77%. En definitiva, una corrección cualquiera.
Sin embargo, y aquí está la clave, la auténtica tendencia bajista se desarrolló, más allá de aquella corrección inicial, cuando la economía comenzó a confirmar, a partir del tercer trimestre del año 2000, que estaba comenzando una nueva recesión económica.
Entonces, lo que venía siendo un volátil mercado lateral entre finales de 1999 y mediados de 2000 en los principales índices bursátiles estadounidenses, se convirtió, definitivamente, en un nuevo mercado bajista que continuaría con pronunciadas bajadas hasta el año 2002.
De hecho, fue uno de los peores mercados bajistas de las historia, con el índice S&P 500 llegando a declinar un -50,52% de máximos a mínimos y el Nasdaq 100 mostrando un retroceso total del -83,49%.


Los dos gráficos anteriores muestran solo la parte final del mercado alcista y principio del nuevo mercado bajista. Para una visualización completa de aquel insidioso mercado bajista que nació en marzo de 2000, pero que se aceleró a partir del tercer trimestre, a continuación muestro toda la caída hasta octubre de 2002.


Así, en definitiva, lo que estoy señalando es que, por supuesto no sé si la corrección iniciada la pasada semana es el fin del mercado alcista cíclico nacido en 2022, o incluso del gran mercado "secular alcista" nacido en 2009. En principio estimo que no es así, porque la economía está mejorando por sorprendente que parezca dada la situación en el estrecho de Ormuz.
Sin embargo, lo que sí sé, es que sería demasiado prematuro pensar que ya ha comenzado el mercado bajista porque no están todos los elementos que necesito ver para entender que las tornas han cambiado definitivamente.
Por ejemplo, a pesar de la manía alcista que están disfrutando algunos valores tecnológicos y que efectivamente son propios de fin de ciclo -dicho así de forma abstracta-, lo cierto es que a corto y medio plazo el momentum económico parece ser más que positivo.
Después de años de languidez en el mercado laboral, las empresas han comenzado a demandar más empleos como se puede ver en la evolución de vacantes laborales sin cubrir ("jobs openings") y los beneficios corporativos en Estados Unidos están mostrando una fuerte aceleración.

O el muy cíclico sector industrial estadounidense, tal y como refleja el índice ISM manufacturero de aquel país, registró en mayo su mejor nivel en 4 años. Desde el punto de vista histórico, incluyendo pasadas burbujas, es raro que se dé un mercado bajista con la economía acelerando.

Es por esta aparente aceleración económica que creo que lo más probable es que estemos en medio de una volátil corrección que volverá a la senda alcista. Al menos, hasta el día de hoy, la situación actual no es como el tercer trimestre del año 2000, donde una burbuja llega a su final, pero donde el "verdadero" mercado bajista comienza cuando la economía empieza a enfriarse.
Es más, a pesar del mal día bursátil del pasado viernes, hubo sectores que cerraron en positivo, entre ellos el muy cíclico sector financiero, el cual cerró la semana con un repunte del +1,40%.
Desde mi punto de vista, un mercado general bajista, necesita ver la mayoría de sectores declinar y en especial los sectores cíclicos como el financiero. Por ello, junto con todo lo demás, mi pensamiento es que estamos en una corrección de la manía tecnológica, pero que de momento no está significando nada más. Esto podría cambiar radicalmente si en las próximas semanas la tecnología arrastra a la economía y al resto del mercado a la baja. Pero de momento eso es un futurible, no una realidad presente.

Por otro lado, la amplitud de mercado, que tiene en cuenta el comportamiento general de los valores cotizados en la bolsa estadounidense, sigue siendo positiva según el indicador que siempre observo. Para mí es casi imposible creer que un mercado bajista se está confirmando mientras la mayoría de valores repuntan. Y menos cuando la economía aparentemente está mejorando.

El resumen es que, de momento, no estoy observando ningún elemento concreto de los que se activan cuando nace un nuevo mercado bajista. No hay recesión económica, o no parece que vamos de camino hacia ella ahora mismo, no hay un comportamiento bajista de la generalidad (amplitud) del mercado. No hay un comportamiento interno negativo. Sólo un sector en manía como es el tecnológico que ha decidido corregir tras subir como la espuma.
Por supuesto, el contraargumento es que si ese sector tecnológico sigue declinando, puede iniciar un proceso autoreflexivo en la economía y los mercados que acabe generando dicha recesión económica. Algo similar a lo ocurrido en el año 2000. Y perfectamente puedo comprar ese argumento. Pero para mí es una posibilidad que tengo que constatar que se produce, no una posibilidad más o menos etérea que pudiera detectar sacando el dedo al viento a día de hoy. No, como seguidor de tendencias necesito al menos algunos datos que confirmen que dicho escenario se está produciendo.
Por último, ya llevo unas semanas considerando que, dada la manía en la que se encuentran partes del mercado bursátil estadounidense, algunos índices europeos, "menos dopados de inteligencia artificial", van a ser más útiles a la hora de analizar si realmente el ciclo económico bursátil cambia de tendencia.
De momento, tal y como podemos ver en el índice Stoxx 600, las bolsas europeas se encuentran cerca de máximos y, para pensar que técnicamente "están rotos", tendría que verlos descender o romper a la baja el mínimo de la guerra de Irán y crisis de Ormuz.

Y hasta aquí llegan mis reflexiones en este momento de mercado. Pienso que estamos en la fase final de un ciclo alcista. La manía bursátil está ahí. Las valoraciones están ahí. Pero de los factores concretos que necesito observar para entender que está naciendo un nuevo mercado bajista, la caída del pasado viernes solo es un punto, no una nueva tendencia.
Quería dar estas reflexiones desde la tranquilidad del fin de semana y sabiendo que el mercado se volvió extraño el pasado viernes y que aportar contexto puede ser de utilidad para muchos en estos momentos. Feliz semana.