Se confirma la paz pero el pesimismo se dispara: alcista para el mercado
La guerra termina pero persiste el pesimismo de corto plazo (sic)
La guerra termina pero persiste el pesimismo de corto plazo (sic)
Ayer domingo se anunció, de forma confirmada por las partes, que Estados Unidos e Irán habían llegado a un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz de forma inmediata y para extender la tregua durante 60 días más, plazo en el tratarán de cerrar los últimos flecos pendientes. Es decir, ayer llegó la paz.
Y aunque en Oriente Medio nunca hay nada definitivo, por la profundidad y amplitud de los temas tratados en las negociaciones, y dado el hecho de que Trump entendió ya en abril que no iba a poder alcanzar sus objetivos más ambiciosos y que los iraníes mostraron una fuerte capacidad de resistencia, todo apunta a que será una paz duradera. Para Estados Unidos en Irán no había nada más que rascar y casi todo que perder. De ahí la paz.


Todo esto las bolsas comenzaron a cotizarlo ya desde principios del mes de abril, cuando expliqué que la magnitud y rapidez de las alzas eran la forma en la que el mercado estaba "votando" que la paz estaría próxima en el tiempo y que no se cumplirían los peores augurios.

Una vez más se ha demostrado lo importante que es "escuchar" al mercado y la forma en la que "habla". Como siempre digo, el mercado no es infalible a la hora de descontar escenarios, pero si no tienes una opinión extremadamente fuerte y excelentemente justificada en contra del comportamiento del mercado, lo mejor que puedes hacer es aceptar tu ignorancia con respecto a la "sabiduría de las masas" y aceptar que el mercado sabe más que tú.
El mercado suele recompensar esa humildad intelectual. Está lleno de personas brillantísimas que acabaron arruinadas, entre las que me incluyo, por confundir inteligencia con capacidad para imponer su criterio a la realidad. Pretendieron llevar la contraria al mercado sin una razón de peso verdaderamente sólida, como quien se adentra en un río convencido de que su talento bastará para invertir la corriente. Pero el río de los mercados y la realidad no negocia con nuestras opiniones; simplemente sigue su curso.
Si algo creo que he podido enseñar este último semestre en el Club, es que uno puede tener sesgos y opiniones de todo tipo, estudiar diferentes escenarios, pero que lo importante es ceñirse a los hechos que se pueden medir, a lo que se puede constatar. Y ser flexibles cuando los datos cambian porque el futuro no se puede predecir. Sólo nos queda adaptarnos a lo que va sucediendo.
Lo curioso del momento actual, y hablo de lo que he visto desde los días previos a este acuerdo de paz, es que se hay un notable sentimiento pesimista de corto plazo, tanto en inversores particulares como entre institucionales, lo cual, en mi opinión, es "gasolina" para que la actual tendencia alcista vaya más arriba en el corto plazo, en los próximos meses.
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