Los valores líderes se están quedando atrás. Por qué puede ser importante.
Si los valores líderes no acompañan, un factor de riesgo a vigilar por estas razones
Si los valores líderes no acompañan, un factor de riesgo a vigilar por estas razones
Como bien saben los miembros del Club, el concepto de amplitud de mercado, es decir, la idea de observar el comportamiento de la generalidad del mercado y no sólo de unos pocos valores que «tiran» de los índices, es central a mi método analítico e inversor.
Siempre está en mis análisis y, como es natural, estuvo cuando detectamos el actual mercado alcista nacido en octubre de 2022, detectado solo un mes después de dicho nacimiento.
Ahora bien, también saben o deberían saber los que tienen a bien leerme, que no existen reglas fijas estáticas y que el mundo es dinámico, haciendo que las reglas siempre estén sujetas a condicionalidades. O, dicho de otro modo, el contexto lo es todo y nada nos va a librar de tener que estar realizando juicios de valor y que nuestra única esperanza es ir acertando más que equivocándonos.
Sí, por supuesto que la amplitud o conjunto del mercado ascienda, es siempre en general una buena noticia. Pero la idea de base es que la amplitud de mercado acompañe a los valores líderes, no que la amplitud vaya sola y los valores líderes empiecen a sufrir. Es la parte del axioma que no se enuncia porque se supone implícito.
¿Por qué estoy hablando de todo esto? Porque tenemos un nuevo máximo cíclico e histórico en la amplitud de mercado, pero los valores líderes, es decir, «Las 7 Magníficas» que incluye a Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla, llevan más de 2 meses atascadas en un proceso lateral. Aún la divergencia entre valores líderes y amplitud de mercado puede considerarse pequeña (2 meses y medio), pero es lo suficientemente perceptible para estar atentos a este fenómeno.


Así, si tuviera que escribir la «regla» o principio al completo, debería decir algo como: «Un mercado tiene altas probabilidades de seguir al alza, cuando la amplitud o generalidad del mercado acompaña a los valores líderes de cada ciclo. Si la amplitud o los valores líderes fallan de forma independiente, aumenta tus precauciones».
Para que no haya dudas, no significa este axioma que si falla la amplitud de mercado o los valores líderes, automáticamente te vuelvas bajista o neutro, sino que es hora de observar más de cerca los acontecimientos, porque no se está dando la situación saludable de valores líderes y amplitud de mercado alcistas al mismo tiempo. Los dos a la vez.
Obsérvese, por ejemplo, el siguiente gráfico y estadística la cual es altamente explicativa de lo que estoy señalando. Cuando más del 12,5% de valores componentes del índice S&P 500 se encuentran marcando nuevos máximos anuales (52 semanas), la primera lectura de esta magnitud en al menos un año (señaladas con líneas verticales de puntos), suele ser un buen signo alcista para el conjunto del mercado. Esto es algo que está ocurriendo ahora, la amplitud de mercado lo está haciendo bien.
Sin embargo, en este gráfico de 35 años, obsérvese que la única ocurrencia no satisfactoria para los alcistas fue la de 2001, ocasión en la que la amplitud de mercado era tan positiva como ahora, pero los valores líderes de aquel ciclo, los valores tecnológico de la burbuja «puntocom», se encontraban en tendencia bajista.

De momento no estoy diciendo que estamos como a principios de 2001 y que va a ocurrir lo mismo de forma inminente.
Primero, las «7 Magnificas» no han implosionado, solo se encuentran en una divergencia lateral de dos meses y medio, aún pequeña, que hay que vigilar por si se convierte en tendencia bajista.
Segundo, el contexto macro a principios de 2001 era de recesión económica, el cual era el factor bajista general, mientras que ahora no parece que estemos, al menos aún, en ese punto. Para entender mejor aquel contexto de 2001, viajemos en el tiempo a principios de este siglo XXI.
Tras años de fuertes repuntes bursátiles a finales de los años noventa, las bolsas alcanzaron su máximo cíclico en marzo de 2000, aunque realmente el índice S&P 500 se encontró cerca de máximos hasta septiembre de dicho año, cuando comenzó a declinar «de verdad» .

A partir de ese máximo cíclico, los valores líderes, en este caso los valores tecnológicos con gran peso en el índice Nasdaq 100, empezaron a caer con fuerza.
La trayectoria bajista iniciada desde ese marzo de 2000 se aceleró a medida que Estados Unidos entró en recesión, oficialmente en marzo de 2001 (que se extendió hasta noviembre de ese mismo año).
Sin embargo, a partir del mes de abril de 2001, cuando el índice Nasdaq 100 ya había llegado a declinar hasta un -28%, se produce un importante rebote en los mercados, hasta tal punto que sólo mes y medio después el Nasdaq 100 se sitúa en una pérdida de aproximadamente el -14% desde máximos históricos, mientras que la amplitud de mercado disfrutó de un rebote de enormes proporciones que casi le hace alcanzar un nuevo máximo cíclico durante algunos días de mayo de 2001.

Como se puede entender con todo esto, la gran evolución de la amplitud de mercado entre abril y mayo de 2001, que generó la idea o señal de que el conjunto de mercado se estaba recuperando, fue un espejismo que pronto se borró. En aquel caso fue mejor, o hubiera sido mejor ya que yo no estaba ahí, ignorar la amplitud de mercado debido a que los valores líderes se encontraban en clara tendencia bajista y, sobre todo, porque la tendencia macro era negativa. Es decir, se estaba en recesión.
Y cuando hay recesión económica y no hay signos de que la misma ha podido alcanzar su clímax, es mejor no posicionarse al alza en el mercado de acciones.

Como siempre ocurre, el contexto lo es todo y un mismo elemento, amplitud de mercado positiva, puede tener un valor o significado muy diferente dependiendo de los demás factores.
En 2001 lo que ocurrió es que todo el mercado en su conjunto hizo techo en marzo de 2000 y, los valores líderes que estaban extremadamente caros, declinaron con gran fuerza lo que acabó provocando una moderada recesión económica, mientras que la amplitud de mercado, la cual no había cotizado a valoraciones tan exigentes, se mantuvo mejor durante algún tiempo, hasta que finalmente la recesión económica era demasiado evidente y todo el mercado se vino abajo a la vez.
Sí, has leído bien. La fuerte caída bursátil de los valores líderes de la burbuja tecnológica que comenzó a implosionar en el año 2000, fue la principal causa de la recesión del año 2001, por el efecto riqueza negativo que supuso aquella implosión. Y es que la economía influye en los mercados, pero, por supuesto, también los mercados influyen en la economía en una relación de retroalimentación constante.
Explicado todo esto. De momento no tengo las alarmas encendidas, pero sí quería explicarlo ex-ante por si ocurre que la actual divergencia de los valores líderes se convierta en algo peor, lo cual no sería extraño dado que, como he explicado recientemente, estamos en medio de una burbuja bursátil y encima han comenzado a aparecer signos propios de fin de ciclo.
Y, claro está, dado que no veo signos de recesión económica en el momento actual en la economía estadounidense, mi sesgo tendencial sigue siendo al alza.
Por ejemplo, utilizando el mismo dato de initial claims de antes pero en fechas recientes, lo cierto es que no se observa ningún signo de estés. El número de personas «pidiendo el paro» se encuentra en niveles mínimos, sin superar el rango de los ultimísimos años y sin tendencia alcista, lo cual sería negativo porque estaría mostrando una economía en la que cada semana más y más gente pide ayudas por desempleo. Pero no es el caso actual.

O como hemos visto esta misma semana, el muy seguido dato de actividad económica del sector servicios en EE.UU. (ISM Servicios), repuntó en diciembre reflejando que la economía estadounidense no está en recesión y que incluso puede que esté reacelerando.

Con todo ello, mi análisis a día de hoy es que ese resurgimiento de la amplitud de mercado que hemos visto en este comienzo de 2026, es una buena noticia y como tal la estoy tratando al continuar siendo alcista en el mercado de acciones.
Pero tomo nota de la situación del conjunto de los valores líderes y si va a peor y además (importante este además) detectara en algún momento que la economía entra en tendencia macro negativa, entonces me pasaría al lado bajista independientemente de lo que haga la amplitud de mercado. El contexto lo es todo en este mundo.
Por último, dado que estamos hablando de los valores líderes, veamos como se encuentra la cotización de cada una de las «Magníficas 7».
Alphabet o Google, desde luego no es la causante de la debilidad de las Magníficas 7. Lleva meses presentando una fuerte tendencia alcista al haber sido percibida como la nueva ganadora de la Inteligencia Artificial.

Tras meses de lateral, está intentando esta misma semana romper al alza. Lo considero una evolución positiva.

La gran Apple, tiene una evolución negativa a corto plazo y sin duda es una de las que está tirando el conjunto abajo. De momento vamos 2 positivas y 1 negativa.

Meta o Facebook, es otro valor que sigue de capa caída en los últimos meses. Las positivas y negativas dentro de las 7 Magníficas se encuentran en empate: 2 a 2.

El gigante de Seattle, ha disfrutado mucho de la tendencia de la inteligencia artificial durante los últimos años, pero últimamente se encuentra estancada. ¿Irá a mejor a peor desde aquí? No lo sé, pero de momento cuenta en negativo y ya son 3 valores de las 7 a la baja, mientras solo 2 suben.

Tres cuartos de lo mismo ocurre con el gran valor líder de este ciclo, Nvidia. Lleva estancada meses. Vamos 4 valores bajistas (o estancados) vs 2 alcistas.

Y, finalmente, el último miembro de las Magníficas 7, Tesla, también parece estancada. Con esta, el resultado final es de 5 magníficas estancadas o en tendencia bajista de corto plazo por sólo 2 realmente en situación alcista.

Sea como fuere, hay que estar atentos no sólo a la amplitud de mercado como tantas y tantas vecemos hemos tratado aquí en el Club, sino por supuesto también de los valores líderes, porque éstos tienen tanto peso y efecto en los mercados y la economía, que en su caída, por sí mismos, son capaces de iniciar una recesión económica.