Todos somos extraños en algunos u otros aspectos. Como es natural, yo tengo mis cosas raras. Y, por supuesto, no pocas de esas cosas son defectos o malas interpretaciones de la realidad, de mí mismo, de otras personas, o de la vida en general. Me adhiero completamente a la línea de pensamiento de que el error es parte de la naturaleza humana (y que como dice la famosa cita latina «lo diabólico es perseverar en el error»).

Una de estas cosas, que no sé si es un defecto, una bendición, o ambas cosas dependiendo para qué, cómo y cuándo, es que tengo la fuerte, fortísima en realidad, tendencia a distanciarme de la emoción y estado de ánimo de las masas, de la sociedad. Tal vez a lo largo de los años lo haya entrenado de alguna manera, pero también es algo innato. Está ahí, no sé de donde sale ni por qué; simplemente es.

Esto se traduce en que, cuando la sociedad es pesimista, mi disposición de ánimo es la de buscar la luz al final del túnel, la esperanza en medio del desánimo, la confianza cuando hay temor. Y lo opuesto, cuando todo es «vinos y rosas», surge de lo más profundo de mí el escepticismo. Soy el que no sonríe en la fiesta, el pesimista en la euforia, el aguafiestas a las 6 de la mañana cuando todos están cerca del coma etílico.

Como digo, no sé por qué esto es así. ¿Innato? Al fin al cabo, algo hay que tener de nacimiento en el código genético que permita la posibilidad de ser así; ¿Miedo aprendido a no seguir los dictados de la sociedad? Al fin y al cabo, mi corta experiencia vital, sólo 43 años en un mundo que en realidad se mide en grandes ciclos, me ha enseñado que es un error seguir ciegamente los dictados de la sociedad, los políticos y los titulares.

Todo esto es tan así que, de la celebérrima película Wall Street de 1987, la frase que siempre recuerdo es una en la que el malo malísimo Gordon Gekko, interpretado por el genial Michael Douglas, le dice al joven Bud Fox (Charlie Sheen) la famosa frase donde explica que las ovejas que siguen a la masa siempre acaban en el matadero.

«El público anda por ahí disparando ciegamente dardos a la diana, pero yo no me dedico a tirar dardos, apuesto sobre cosas seguras. Lee a Sun Tzu, el Arte de la Guerra, "toda batalla es ganada antes de librarse", piensa sobre ello [...] ¿Sabes por qué los gestores de fondos no son capaces de batir al índice S&P 500? Porque son ovejas y las ovejas van al matadero» (Gordon Gekko a Bud Fox en el vídeo, traducido libremente por mí)

En esa charla de Gekko, manipulador de mercados, le está diciendo a Fox que hay que jugar con las cartas marcadas cometiendo ilegalidades. Esa no es la parte que me interesa, sino la de que siguiendo a las masas no se llega a ningún lugar. En fin, ¿se dan cuenta de lo que digo? Para bien o para mal soy así. De toda una película me quedo con detalles como ese. Y así con todo. Es mi obsesión.

¿Qué es el Club Bursátil Confidencial? Es el estudio del ciclo económico-bursátil y político con la esperanza de saber cuando dejar de formar parte de las masas y cuando sí vale la pena seguirlas. ¿Qué es la Cartera Super Trends, parte de este Club? un sistema de inversión siguiendo reglas con la esperanza de no seguir el mismo camino de las masas, especialmente en los peores momentos. ¡Voilà, c'est moi!

Toda esta reflexión, y perdón por hablar en el día de hoy tanto de mí, me ha terminado de explotar tras leer ayer en X, antiguo Twitter, uno de los miles de titulares que recorren aquella red social: «Una compañía apoyada por Nvidia planea desarrollar el primer hotel en la luna para el año 2032».

Se trata de la start-up californiana Galactic Resource Utilization Space, fundada por un estudiante de la Universidad de Berkeley y que ya toma reservas bajo depósito de un millón de dólares. O algo así, porque las cantidades bailan según que medio se lea. Su idea es utilizar un método propio para transformar el material lunar en estructuras duraderas y pretenden empezar en 2029.

Paso de elaborar más sobre esta noticia. Todos sabemos que, por supuesto, un día habrá hoteles en la Luna, en Marte o hasta en el centro del Sol si alguien consigue la técnica adecuada y la motivación económica para hacerlo. Pero también sabe cualquiera que en 6 años no va a haber ningún hotel en la luna.

A mí, en mi obsesión, solo me hizo arquear la ceja y preguntarme ¿en qué parte del ciclo estamos para que surjan este tipo de noticias? ¿En qué parte del ciclo estamos para que este proyecto liderado por un niño de 21 años haya tenido ya financiación y primeros clientes?

De mi profesora de Lengua Española en los años noventa, Isabel Alemán, una icónica enseñante en la isla de Lanzarote, de donde soy y vivo, no recuerdo ninguna de sus clases. No me interesaban mucho las reglas de la lengua, pero siempre recuerdo, de nuevo, en mi obsesión, una pregunta que se hacía con regularidad para tratar de despertar nuestras adormecidas mentes adolescentes: Ubi sum? o en español ¿Dónde estoy? Con ello, quería que despertásemos, que fuésemos conscientes de donde estábamos y a dónde íbamos en nuestra vidas, en nuestro camino. Décadas después, si bien no en latín sino en español de Canarias, me sigo haciendo constantemente esta pregunta. ¿Dónde estamos?

Para mí, como no es ningún secreto para ti, estamos en la parte final de un mercado extremadamente sobrevalorado. Sigo alcista, pero soy el más escéptico de los alcistas. El «toro» que no sonríe. Estoy incómodo. El pesimismo general y el escepticismo me corroen por dentro desde hace un tiempo. Algo no está bien.

Soy alcista y reconozco que no tengo habilidad ex-ante de identificar el final de un mercado alcista y que además es un error tratar de hacerlo. Pero me pregunto, ¿dónde estamos? Ubi sum? La portada de «Persona del Año» 2025 de la revista Time, ha sido la Inteligencia Artificial y sus mandamases, es decir, los máximos directivos de esas empresas cotizadas que nos han llevado a este mercado tan caro.

Las dos portadas (sic) de la revista Time sobre la Persona del Año 2025.

Y esta portada es otro de esos elementos que me hacen hervir la sangre «contrarian», porque es el tipo de portadas que salen al final de un ciclo. Como Jeff Bezos, fundador de Amazon, que fue portada de la revista Time como persona del año 1999, justo antes de la debacle de la burbuja tecnológica de 2000. O la portada de Elon Musk en diciembre de 2021, antes del mercado bajista provocado por la ola inflacionaria y el repunte de tipos de interés para tratar de frenarla.

Portada de la revista Time de diciembre de 1999 nombrando a Jeff Bezos, CEO de Amazon, persona del año 1999. A pesar de ser una estupenda empresa, la acción llegó a declinar hasta un 94% en los siguientes años.
Portada de la revista Time de diciembre de 2021 nombrando a Jeff Bezos, CEO de Amazon, persona del año 2021. La acción llegó a declinar hasta un 75% en los siguientes meses.

Por supuesto, siendo justos, también Mark Zuckerberg de Facebook fue persona del año en diciembre de 2010, y los siguientes ejercicios fueron plenamente alcistas en bolsa. Como siempre, ninguna hipotética señal o indicio es perfecto y el juicio analítico ha de ejercerse.

Ahora bien, ejerciendo ese juicio, en las últimas décadas solo han aparecido titanes de la industria en 4 ocasiones como «personas del año» de la revista Time. En los años 1999, 2010, 2021 y 2025. El problema de 2025 es que se parece bastante a los años 1999/2000, e incluso a 2021 en cuanto a valoraciones y muy poco a 2010 cuando el mercado estaba muy barato y venía de una década de rendimientos horribles.

En las últimas décadas solo ha habido cuatro ocasiones en los que la revista Time nombró personas del año a dirigentes de empresas cotizadas. En 1999 fue a Jeff Bezos, antes de la implosión de la burbuja tecnológica, en 2010 fue a Mark Zuckerberg, en pleno mercado alcista nacido tras la Gran Crisis Financiera de 2008...
...y en 2021 antes del mercado bajista del siguiente año. Y ahora, en diciembre de 2025.

Para entender mejor el contexto de las portadas de «Personas del Año» de la revista Time y las valoraciones del mercado en cada momento, en el siguiente gráfico de JP Morgan, donde se muestra el ratio PER del índice S&P 500 desde mediados de los noventa, señalo los 4 momentos en los que la revista Time tuvo a bien nombrar personas del año a titanes de la industria o de los mercados. Creo que ahora se entiende del todo por qué la portada de diciembre de 2025 me parece una alerta roja y por qué el caso de Mark Zuckerberg me parece la excepción que confirma la regla.

Ratio PER, con estimaciones de beneficios a 12 meses del índice S&P 500. En círculos magenta se señalas las portadas donde grandes titanes de los mercados y el capitalismo fueron nombradas "Personas del Año" por la revista Time.

Valoraciones extremas, portadas «contrarian», comportamientos clásicos de fin de ciclo por parte de los inversores, como el que una cifra casi récord de los consumidores estadounidenses espera que la bolsa suba el próximo año. Todo esto hace que, a pesar de seguir alcista porque no soy un negador de tendencias, sí que me encuentro actualmente en vigilancia activa por alto riesgo de cambio de tendencia.

Según la encuesta a los consumidores realizada por la Conference Board, un 52% de los consumidores estadounidenses mantiene la expectativa de que el precio de las acciones se encuentre más alto a un año vista. Aparte del año 2024, nunca se había dado una lectura tan elevada.

Con todo esto, lo primero que busco es que seamos conscientes de dónde nos encontramos. Estamos, probablemente, en la «parte de arriba» de los mercados y, más concretamente, en los últimos compases y eso requiere mantener una mentalidad «contrarian», algo que para diferentes perfiles de inversores puede significar diversas cosas, pero en general se resume en cautela y en estar alerta. Para mí, siendo un operador táctico tanto en mis inversiones discrecionales como en las sistemáticas, significa que estoy en «modo vigilancia del cambio de ciclo».

Siendo como son los mercados, mecanismos de descuento de expectativas, cuando las masas se vuelven optimistas, mi deber es ser escéptico. No bajista o neutro aún, porque no tengo datos que así me lo digan, pero sí muy escéptico.

Ya saliendo de los graves factores de riesgo, que no hechos bajistas, que amenazan el futuro a medio plazo de los mercados, a corto plazo la situación sigue siendo una de curiosa de divergencia entre la amplitud de mercado, que ha explotado con fuerte alegría en este comienzo de 2026, y los valores líderes.

Como expliqué la semana pasada, que la amplitud de mercado mejore, siempre es una buena noticia, pero eso no nos debe hacer olvidar que también los valores líderes tienen que seguir apreciándose para que no se ponga en riesgo el mercado alcista.

El índice S&P 500 equiponderado, donde cada valor tiene el mismo peso, ha avanzado un fuerte +3,62% en lo que vamos de años, mientras el Nasdaq 100, de naturaleza tecnológica y que engloba a muchos de los valores líderes de este ciclo alcista, repunta un +0,86%.
Índice S&P 500 equiponderado (amplitud de mercado). Cuando la generalidad de la bolsa asciende, suele ser una buena señal para el ciclo económico-bursátil.
Un mercado alcista sano, requiere que la amplitud o generalidad del mercado se encuentre al alza, pero además que los propios valores líderes de un ciclo alcista, sigan también en tendencia alcista. ETF "MAGS" que recoger un cartera los llamados "7 Magníficos".

De momento, dado el contexto de crecimiento económico, pienso que la divergencia de los valores líderes acabará resolviéndose al alza, pero es un aspecto que estoy vigilando.

Hablando de ese contexto macroeconómico, el indicador líder o adelantado para el grupo de países del G7 elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), actualizó ayer sus datos, y en diciembre de 2025 la «economía occidental» siguió creciendo a un ritmo por encima de la tendencia, lo que históricamente, como hemos explorado en otras ocasiones, correlaciona con fases alcistas de los mercados de acciones.

Índicador adelantado del G7 elaborado por la OCDE.

Y, aparte de amplitud y contexto macro, de momento no hay signos de estrés agudo que me hagan pensar que se está materializando ya mismo un cambio de ciclo. No lo veo ni en el comportamiento interno del mercado de bonos, ni en el comportamiento interno del mercado de acciones, ni tampoco en ningún dato macro de los que sigo.

Por ello sigo siendo alcista. A regañadientes tendré que decir. Mi mejor consejo es que no piense que los árboles crecen hasta el cielo y no despegue los pies de la tierra.

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