Hace unos días parecía que Trump podía estar dispuesto a iniciar algún tipo de renovada guerra arancelaria contra sus socios europeos de la OTAN, a cuenta del asunto de Groenlandia y sus ansias imperiales.

Su comunicación exigiendo máximos, tal como la anexión por la fuerza de dicho territorio, terminó tan pronto como la bolsa reabrió tras el puente de la festividad de Martin Luther King. Apenas un -2,07% de caída en el índice S&P 500 y la pérdida de su media de 50 sesiones, domaron al león. Y eso que las bolsas no declinaron más porque se olían que Trump, una vez más, iba de farol.

Esto es relevante porque, recordemos, el año 2025 estuvo marcado por un crash bursátil provocado por él mismo y la recuperación vino cuando el mercado de bonos le enseñó los dientes y Trump y Bessent tuvieron que retractarse de la mayoría de sus medidas y anuncios, entre ellas el de la reducción del déficit de forma acelerada. ¿Se acuerdan del DOGE o departamento de eficiencia del gasto liderado por Elon Musk?

El magnate Elon Musk en la Casa Blanca con Trump a principios de 2025. Musk descubrió que es mil veces más fácil enviar un hombre a Marte que reducir el déficit federal sin crear una crisis.

Ahora, viendo que no es capaz ni de aguantar una caída del -2%, podemos casi descartar que hará nada que pueda afectar al mercado, especialmente teniendo en cuenta que hay elecciones legislativas en Estados Unidos el próximo 3 de noviembre y, que de perder el control del Congreso, podría iniciarse un impeachment o juicio político contra el presidente.

Portada del periódico español "El País" del 5 de abril de 2025.

Personalmente, aunque el año 2025 fue muy divertido desde el punto de vista macro, ya que al fin y al cabo no todos los años se produce un crash bursátil creado por la errática política de un presidente, prefiero una situación donde los eventos sean de naturaleza más orgánica. Analizar si hay crecimiento o falta del mismo, si la inflación va a mejor o a peor, etcétera.

Con todo, aunque el señor de la cara naranja está para sorprendernos, parece que la lógica dicta que no hará nada demasiado alocado antes de ese próximo 3 de noviembre. Luego de esa fecha, la incertidumbre puede ser máxima en la etapa final de su mandato, dependiendo de cómo se den las cosas en lo político.

Amplitud de mercado y valores líderes

Como he comentado últimamente, la paradoja del momento actual es uno en el que la amplitud o comportamiento general del mercado se está mostrando explosivamente alcista, mientras que los valores líderes llevan en lateral unos pocos meses.

El índice Russell 2000 de empresas de pequeña capitalización, aquí representado por el ETF "IWM" de la bolsa de Nueva York, es un ejemplo de "amplitud" de mercado. Si bien el desempeño de los pequeños valores ha sido muy discreto desde el nacimiento del actual mercado alcista en octubre de 2022, de momento avanza sólo en este mes de enero de 2026 un +7,45% vs el +1,70% del índice S&P 500 de grandes cotizadas. Ver la amplitud del mercado subir con fuerza, en general es una buena noticia económica porque son valores más sensibles al ciclo económico.
ETF "MAGS" cotizado en la bolsa de Nueva York que incluye a los llamados "7 Magníficos" o grandes valores líderes del actual mercado: Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Nvidia, Meta y Tesla. Estos valores líderes llevan en lateral desde finales de octubre. ¿Romperán por fin al alza y acompañarán a la amplitud de mercado? Es lo deseable.

Si bien que haya rotación en el mercado es natural, significando esto que es normal que la generalidad del mercado suba más fuerte mientras los valores líderes se toman una pausa lateral, es importante que estos valores líderes no entren en tendencia bajista, porque, si así fuera, sería una enorme señal de peligro sobre el ciclo económico-bursátil.

Suponiendo que estos valores líderes romperán al alza, dado que seguimos en una situación de expansión económica, a fecha de hoy doy por bueno el renovado ímpetu de la amplitud de mercado.

Si bien no se ha generado lo que denomino un "impulso de la amplitud", un evento que fue esencial, aquí en el Club, para detectar el nacimiento del actual mercado alcista en 2022, sí que ésta renovada fuerza de la amplitud de mercado es una noticia positiva para la tendencia de corto plazo, es decir, los próximos meses y tal vez pocos trimestres.

Un ejemplo del general avance de la amplitud es que más del 12,7% de los valores del índice S&P 500 se encuentran en máximos anuales (=máximos 52 semanas). Cuando esta medida se alcanza por vez primera en un año, suele seguir dándose un avance general del mercado en los siguientes meses y pocos trimestres. Si lo de 12,7% parece rebuscado, no pasa nada, diferentes estadísticas reflejan lo mismo del momento actual al respecto de la amplitud.

En resumen, es una buena noticia que los valores líderes estén rebotando en las últimas sesiones. Es importante que sigan ascendiendo y, en un contexto de crecimiento económico, que la amplitud mejore es una buena noticia porque es justo la amplitud o generalidad del mercado la que refleja mejor la evolución de la economía. Visto desde este ángulo, parece que la economía estadounidense está mejorando. O así lo cree el mercado.

Oro en 5.000 dólares la onza troy

El Oro, el cual ha sido una tesis alcista -aún vigente- desde diciembre de 2023 y explicada en más detalle en abril de 2024 está cumpliendo la literalidad del nombre de mi análisis de aquellas fechas y está subiendo en magnitudes no vistas desde los años 70s, cuando Nixon abandonó el patrón Oro.

Precio del Oro en dólares, base mensual y media de 10 meses.

Todo se ha cumplido y la pregunta a día de hoy es ¿hasta cuándo? Como dije el pasado 8 de octubre en un artículo ad hoc sobre el metal dorado, nadie puede saber donde termina una tendencia y mientras la tendencia sea alcista, conviene permanecer en el metal dorado.

Este principio de esperar a que la tendencia siga desarrollándose ya ha rentado unos 1.100 dólares más, o aproximadamente un +27%, en apenas tres meses. Un día, tal vez pronto, será al revés, haber esperado mostrará una última pérdida. Pero esa es la idea de seguir tendencias: todo acaba con una pérdida final desde el máximo ganado, pero a cambio no te has bajado de la carrera antes de tiempo, lo cual es una opción casi siempre peor.

De momento los fundamentales que están moviendo el Oro siguen en marcha. El mundo está cambiando desde una situación de plena hegemonía occidental, a una donde los países no alineados han visto las orejas al lobo y prefieren tener Oro que tener activos financieros en países occidentales, los cuales pueden ser confiscados, tal y como le ocurrió a Rusia tras la invasión de Ucrania.

Dicho de otra manera, no hay Oro para todo el apetito que tienen los bancos centrales alrededor del mundo. Estamos asistiendo a una revaluación del sistema geopolítico internacional. Si en el año 1999 el Oro tocó su mínimo de las últimas décadas, justo cuando era máximo el apogeo del imperio anglosajón, ahora el Oro se encuentra ya en 5.000 dólares la onza troy, porque el mundo está poniendo precio a una nueva fase geopolítica, con un poder en declive gradual pero constante como es el estadounidense.

A todo esto se le suma, y este es el factor fundamental número 2, el temor a una futura pero no muy lejana crisis de deuda en Estados Unidos, país que tiene un déficit disparado a pesar de tener una economía en crecimiento.

Cuando llegue la inevitable recesión, porque todo llega, o bien Estados Unidos imprime más billetes para salir de la crisis y sus bonos entran en otra espiral bajista, o bien se impone algún mecanismo de control de la curva de tipos, o bien se recurre a algún otro tipo de ajuste. Sea cual sea la elección que decidan las autoridades en ese futuro, ninguna es buena para los activos financieros y sí es muy positiva para el Oro, el reducto final contra las represiones financieras de todo tipo.

Con todo esto, por supuesto me parece que lo del Oro y la Plata está llegando a un extremo de corto plazo, pero mi visión es que el gran mercado alcista de los metales preciosos puede tener mucho más recorrido en los siguientes años.

Como decía en 2024, cuando el sistema cambia el mercado tiene dificultad en ponerle precio a ese nuevo sistema y las tendencias que se pueden desarrollar pueden ser de proporciones épicas porque responden a cambios sísmicos de la realidad geopolítica y económica global.

Energía, el nuevo invitado a la fiesta. ¿Nueva ola inflacionaria?

Una novedad este mes de enero, es que se está produciendo un fuerte repunte del sector bursátil de la energía y de las materias primas, los cuales parecen haber despertado después de un largo lateral de años.

Por ejemplo, el sector bursátil de la energía, XLE, está repuntando un 10% en el mes. Lo interesante es, por un lado, que está rompiendo una fase lateral de más de tres años y, este tipo de roturas contundentes y tras un lateral prolongado, muchas veces son la marca de más subidas bursátiles en los siguientes meses y trimestres.

Supersector y ETF bursátil de la energía del índice S&P 500, "XLE". Base mensual.

Tres cuarto de lo mismo está ocurriendo con los índices y ETFs de materias primas, los cuales están despertando de ese lateral de más de más de tres años.

ETF "DBC" de materias primas en la bolsa de Nueva York. Base mensual. Estos son los pesos de los diferentes componentes dentro de este ETF a fecha 31 de diciembre de 2025: Oro 13,11%, crudo Brent 12,01%, crudo WTI 11,23%, cobre 6,78%, maíz 4,40%, ganado vivo 4,26%, gas natural 4,12%, aluminio 4,10%, productos refinados 3,99%, soja 3,89%, cerdo magro 3,36%, plata 3,30%, diésel ULSD (Puerto de Nueva York) 3,12%, gasolina 2,95%, ganado de engorde (feeder cattle) 2,07%, trigo 1,95%, níquel 1,73%, azúcar 1,73%, aceite de soja 1,58%, cacao 1,56%, algodón 1,55%, trigo de Kansas 1,48%, harina de soja 1,43%, café 1,41%, zinc 1,14%, metales preciosos 1,10% y metales básicos 0,64%; colateral: Invesco Government & Agency 77,38% e Invesco Short Term Treasury ETF 22,62%.

Esto en sí mismo es positivo para los que estén buscando una oportunidad actual en los mercados, ya que no todos los días se despierta un activo de un lateral tan amplio, o para quienes ya estamos posicionados gracias a inversiones sistemáticas que han detectado esta tendencia y que ya se encuentran dentro, como la propia Cartera Super Trends.

Pero, por otro lado, es una tendencia macroeconómica a vigilar porque, de seguir desarrollándose en el tiempo, puede estar significando la llegada de una nueva ola inflacionaria, la cual provocaría que la FED se viera forzada a subir tipos de interés, creando problemas para los activos cícicos. Es decir, para las bolsas.

Si se observa de nuevo el gráfico anterior del ETF "DBC" de materias primas, refleja perfectamente las tendencias de inflación de la economía occidental. A la baja y luego abruptamente "hasta el suelo" durante la pandemia, luego fuerte repunte continuado entre 2021 y 2022 durante ola inflacionaria de aquellas fechas y, desde entonces, estabilización, algo que fue fundamental para que naciera el actual mercado alcista en 2022 y hasta el día de hoy.

Para que se entienda del todo y en su precisión esto que estoy comentando, obsérvese en el siguiente gráfico, donde en negro se representa la tasa de inflación interanual de Estados Unidos, en el 2,65% actualmente, y en magenta la tasa interanual de la evolución del índice de materias primas S&P GSCI Commodity Index, que el mejor pronosticador de la inflación es la evolución de las materias primas. Si éstas se disparan la inflación crece, si retroceden, la inflación se enfría.

Es principalmente por esto que en los últimos años mi sesgo ha sido de inflación moderada. De momento sigue siendo así, porque un mes no hace tendencia, pero hace que me pregunte ¿hasta donde irá esta rotura al alza de las materias primas después de más de 3 años en lateral? No lo sé, pero sí sé que hay que vigilar esta tendencia, porque de ser sostenida puede traer problemas más adelante.

Mientras tanto, disfrutemos.

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