Si hace dos semanas señalé que todo indicaba que Trump había comenzado a recular y que por ello el fin de la guerra se veía cerca, observación que se ha ido confirmando con el paso de los días a pesar de los vaivenes negociadores, y a principios de la pasada semana expliqué que el momentum o fortaleza mostrado por el mercado es el típico que se produce al comienzo de los movimientos alcistas más importantes, a pesar del profundo pesimismo de analistas e inversores, lo que hemos visto desde entonces es que, el índice S&P 500, volvió a cerrar una semana más con un fuerte avance superior al +3%.

Es decir, ha encadenado 3 semanas consecutivas apreciándose al menos un +3% en cada una de ellas.

Al final ha ocurrido lo que ha ocurrido históricamente en todas las guerras regionales libradas por Estados Unidos. Como escribí el pasado 5 de marzo en el análisis de esa semana: «Históricamente, este tipo de guerras alejadas de suelo estadounidense y por muchas muertes que puedan crear, en el peor de los casos han tenido un impacto bursátil limitado en el tiempo, sin llegar a tener capacidad de hacer que cambien las principales tendencias en las bolsas, que al final es lo que nos interesa aquí».

Desde la Segunda Guerra Mundial, es decir, en época moderna desde que el S&P 500 es realmente el índice S&P 500 y no una recreación histórica a toro pasado, lo de que el índice se aprecie durante 3 semanas consecutivas más de un 3% en cada una de ellas, sólo ha ocurrido en otras dos ocasiones anteriores, en junio de 2020 y en septiembre de 1982. Ambas situaciones de gran arranque alcista tras importantes correcciones bursátiles.

Tras un cuasi-mercado bajista (-18%) prolongado en el tiempo que se inició a finales de 1980, el índice S&P 500 presentó un fuerte de arranque de 3 semanas seguidas subiendo más de un 3% en cada una de ellas a finales del verano de 1982, lo que efectivamente fue el comienzo de un nuevo mercado alcista que, en realidad, no pararía hasta el crash de 1987, cinco años y muchas ganancias después.
La otra ocasión, más conocida porque fue durante la pandemia en 2020, fue la confirmación del nacimiento de un nuevo y fuerte movimiento alcista a mitad de aquel año. En medio del mayor de los escepticismo, en junio de 2020 el índice S&P 500 encadenó 3 semanas subiendo más de un 3% en cada una de ellas, lo que fue la antesala a aún más subidas durante un año y medio más.
Más allá de magnitudes, lo cierto es que es bastante típico que se generen tendencias secundarias alcistas en bolsas donde se encadenan 3 o más semanas alcistas consecutivas al comienzo de las mismas.

Por seguir con las estadísticas y obviando el concepto de semana natural que va de lunes a viernes, si tomamos periodos de tres semanas consecutivas con ganancias mayores al +3% partiendo desde cualquier día de la semana, vemos que hay más casos.

E, igualmente, la conclusión es que, históricamente, cuando el mercado presenta este tipo de "arranques de momentum", lo más sabio fue seguir el dictado del mercado independientemente de lo que la opinión de los analistas fuera en cada momento.

Pocos casos previos (8) en la historia de los mercados modernos, pero históricamente cuando el mercado presenta este tipo de "arranques de momentum" sostenido durante varias semanas, es porque algo importante ha cambiado en la naturaleza subyacente del mercado. A 3 y 6 meses en todas esas ocho ocasiones previas, el mercado mostró buenas rentabilidades positivas. A doce meses, solo un caso mostró rentabilidades negativas.

Ahora bien, como señala la famosa frase del que fuera varias veces primer ministro del Reino Unido en el siglo XIX, Benjamin Disraeli, «hay tres tipos de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas».

Y es verdad que, aunque observado desde varios ángulos todo apunta a que se ha producido un impulso del momentum, también hay abogados de la parte bajista defendiendo que, si bien esos datos son ciertos, no es menos cierto que, jugando un poco con los números, cuando el mercado ha rebotado tanto en tan pocos días, independientemente del número de semanas o si son o no consecutivas, algunas vecen han sido sólo fuertes rebotes dentro de mercados bajistas.

Especialmente entre los años 2000 y 2002 y en 2008, donde se produjeron importantes rebotes del mercado que, efectivamente, sólo fueron eso, rebotes antes de continuar con caídas de gran magnitud.

En general un fuerte repunte del momentum o fuerza alcista del mercado se relaciona con movimientos alcistas sostenidos en el tiempo. En los últimos 75 años, y contando todas las rachas de mayores subidas en sólo 10 sesiones bursátiles, algunos casos fueron meros rebotes dentro de mercados bajistas, como en los años 2000, 2001, 2002 (todo un largo mercado bajista) o un momento del año 2008.

Por ello, a pesar del fuerte momentum mostrado por las bolsas en las últimas semanas, no son pocos los analistas e inversores que traen a la memoria los famosos bear market rallies (rebotes bursátiles) del gran mercado bajista entre los años 2000 y 2002.

Un tuit cualquiera que el algoritmo de Twitter me ha mostrado estos días, donde se explica que por mucho que haya rebotado el mercado, veces eso no ha significado que no había un mercado bajista en marcha. Y tiene razón.

Así que la pregunta es, si fuertes revalorizaciones del mercado pueden ser interpretadas tanto como señales alcistas por unos, como rebotes propios de mercados bajistas por otros ¿Cómo podemos tratar de diferenciar o distinguir si estamos en un caso o en el otro?

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