Finalmente, después de casi 40 días, el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, el cual está ejerciendo de mediador principal entre las partes, anunció una tregua de 14 días para poder negociar 10 puntos que, tanto Estados Unidos como Irán, consideran que son puntos de partida para alcanzar un acuerdo definitivo de paz.

La condición inmediata es que Estados Unidos deje de atacar Irán y que éste país abra el tráfico de forma completa en el estrecho de Ormuz.

Tuit del primer ministro pakistaní publicado el 7 de abril de 2026, anunciando la tregua de dos semanas.

A estas horas el acuerdo pende de un hilo, porque Irán insiste en que Israel deje de atacar partes del Líbano, donde residen musulmanes chiíes aliados de los iraníes, y porque aún no se ha producido una apertura fluida y real del tráfico en el estrecho de Ormuz, clave para la economía global.

Precio del barril Brent en dólares (futuros, no contado).

A pesar de esta fragilidad en la tregua, los mercados han comenzado a descontar que lo peor del conflicto ya ha pasado, toda vez que lo contrario, es decir, continuar con la campaña militar incluso hasta el punto de desplegar tropas sobre el terreno y que el estrecho de Ormuz siga cerrado, se antoja tan irracional para todos los actores implicados, que esa probabilidad se cotiza como minoritaria a día de hoy.

Así, desde el mínimo de la corrección el pasado 30 de marzo, el índice S&P 500 se ha revalorizado un +7,56% y ya se encuentra a un escaso -3,35% de máximos históricos.

Índice S&P 500 últimos 10 meses. Tras una corrección moderada por la guerra, el índice se encuentra cerca de máximos históricos.
El índice dólar lleva declinando con fuerza desde el comienzo del mandato de la administración Trump, presidente que favorece un dólar débil. Tras el repunte de marzo provocado por la incertidumbre durante la guerra de Irán, la tregua ha traído la correspondiente caída del dólar. Que la tendencia siga a la baja, es fundamental para la tesis alcista del Oro.

Mi escenario central, por supuesto que tiraré por la ventana si veo suficientes evidencias en contra, sigue siendo que una guerra regional normalmente tiene un impacto limitado en las bolsas y que, además, por la opacidad de las noticias en tiempos de guerra, es mejor no sobreactuar en base a titulares, sino que es mejor alejar el zoom y ver los eventos bursátiles y económicos en su propio peso.

De momento, este principio de no sobreactuación en tiempos de guerra a falta de mejor información, está funcionando, pero solo el tiempo demostrará del todo si el actuar de esta manera habrá sido lo más sabio en esta particular ocasión.

Hay muchas cosas que no entiendo de esta guerra. Acceder a los razonamientos específicos y tiempos elegidos por parte de los líderes globales es harto difícil. Lo que sí se sabe de forma general, es que ésta guerra es parte de un conflicto de mayor envergadura entre el imperio hegemónico del momento, Estados Unidos apoyado por Israel y las monarquías del Golfo Pérsico, contra Irán apoyado por Rusia y China.

Es decir, se trata del segundo frente abierto a nivel mundial tras el conflicto de Ucrania, donde se están dirimiendo cuestiones imperialistas, hipotéticamente entre un imperio que ya ha comenzado su camino descendente (EE.UU.) y un supuesto imperio que se encuentra al alza (China).

Y, ya de forma más específica y más relevante para nosotros como inversores, lo que sí tengo bastante claro es que la profundidad y magnitud de este conflicto ha pasado ya su clímax porque, si bien Estados Unidos e Israel han causado un profundo daño a las capacidades militares de Irán, se ha demostrado que, incluso desde una posición de debilidad, Irán puede controlar el flujo del tráfico mercantil por el estrecho de Ormuz.

Así, al igual que el año pasado cuando Trump y su Secretario del Tesoro, Scott Bessent, quisieron utilizar el anuncio de aranceles globales para provocar que descendiesen los tipos de interés tanto de corto como de largo plazo, pero finalmente el mercado de bonos comenzó a desquebrajarse y por ello Trump y Bessent tuvieron que dar un giro de 180 grados en su propuesta, ahora ha ocurrido algo similar.

Este año, la realidad está siendo que el precio de la energía ya permanece demasiadas semanas elevado, hasta el punto de que hace peligrar la economía global, y que no hay alternativa real de ver un estrecho de Ormuz abierto si no hay una paz real entre las partes.

Eso y que para intentar forzar la jugada en su favor, Trump ha tenido que elevar la retórica hasta niveles que han comenzado a ser insoportables, incluso entre las bases electorales que le apoyan y que, por supuesto, hace casi imposible una invasión terrestre para lograr el control real del estrecho. Simplemente, los ciudadanos estadounidenses no quieren ver sangre americana derramada en Oriente Medio.

Con todo ello, Trump va a tener que conformarse con haber ejercido y demostrado su poder imperial, con haber destruido buena parte de la capacidad militar de Irán y, ya veremos, con limitar el programa nuclear iraní para uso bélico. Pero no ha podido lograr un cambio de régimen y no ha podido contrarrestar la influencia iraní en una de las arterias económicas del planeta.

El futuro, claro está, no está escrito en piedra y todo puede torcerse, pero desde mi punto de vista lo probable es que la guerra de Irán ya sea un evento consumado, toda vez que Trump tiene muy poco que ganar para seguir adelante. En mi opinión, eso es justamente lo que ha hecho que la bolsa haya rebotado rápidamente y se encuentre de nuevo cerca de máximos históricos.

Pero la pregunta que me hago es ¿Y si ya es demasiado tarde?, ¿puede que estos 40 días de guerra y lo que duren las retenciones en el estrecho de Ormuz, ya sean suficientes para provocar una desaceleración económica global que provoque mercados bajistas en las bolsas? Y es ahí donde tengo dudas.

La economía mundial es como un gran barco transoceánico de movimientos relativamente lentos, y cuando golpea fatalmente un iceberg, no se hunde al momento, sino que lo normal es que siga avanzando durante un tiempo hasta que finalmente se hunde.

Aquí me pregunto si no pasará como en mi analogía. Primero, no sabemos aún como de grande es el iceberg de la guerra de Irán y su impacto en la economía, entre otras cosas porque aún no se ha arreglado el problema de Ormuz.

Estudiando la analogía de 1973 que ya expliqué aquí en el Club hace un mes, vemos como la Guerra del Yom Kippur, entre Israel y sus vecinos árabes, apenas duró unos 16 días, pero el embargo petrolero impuesto por los productores árabes se extendió durante unos 5 meses, suficiente para que poco a poco la economía entrara en recesión económica y finalmente se produjera un dramático mercado bajista donde las bolsas estadounidenses declinaron alrededor de un 50% desde máximos hasta el mínimo cíclico.

Índice S&P 500 entre 1973 y 1974 con las fechas claves de la guerra del Yom Kippur y del comienzo y fin del embargo petrolero. A pesar de que este embargo finalizó en marzo de 1974, para aquellas fechas ya era tarde y la economía y los mercados entrarían en una caída adicional en uno de los mercados bajistas más graves de todos los tiempos.

En la crisis actual y de momento, el tiempo de interrupción del flujo petrolero y de gas es ya de casi un mes y medio, más lo que se tarde en restaurar todo el flujo previo a la guerra, lo que los expertos estiman que pueden llegar a ser varios meses en el mejor de los casos.

Si todo fuera bien y no se produjesen contratiempos importantes, no se alcanzarán los 5 meses de la crisis de 1973-74, pero el problema es que la interrupción energética actual es de mayor magnitud que en aquel entonces. En 2026 pasa, o pasaba, por el estrecho de Ormuz el 20% del suministro mundial de petróleo y gas. En 1973 el embargo de la OPEP afectó sólo al 8% del suministro mundial.

Por ello, si bien creo que es altamente probable que la guerra como tal esté finalizando y que hasta incluso se abra pronto el estrecho de Ormuz, tengo la fuerte duda de si el daño no ha sido ya lo suficiente como para estar impactando la economía global. Como ocurrió en 1974, que aunque se levantó el embargo, ya fue tarde para el ciclo económico-bursátil.

El precio de la gasolina en EE.UU. se ha incrementado en mayor magnitud para un mismo periodo comparado con otros conflictos de las últimas décadas como lo fueron el comienzo de la Guerra de Ucrania, la Guerra de Libia o la de Irak

Por ello, aún siendo alcista sobre el ciclo económico-bursátil en estos momentos, estoy en modo de detección de recesión por los factores señalados. Esto implica una observación estrecha de los indicadores económicos adelantados y de señales de problemas en las bolsas que pudieran confirmar las noticias económicas negativas.

A fecha de hoy son pocos los datos macro que han empezado a reflejar la realidad más reciente. Y, de momento, no se ven alertas rojas en la economía. Por ejemplo, el muy seguido índice de difusión ISM del sector servicios en Estados Unidos, que representa aproximadamente al 90% de la economía del país, descendió ligeramente en marzo hasta los 54 puntos, pero no se trata de una medida sustancialmente diferente a la de los meses anteriores, donde la economía estadounidense estaba mostrando una reaceleración y, por supuesto, lejos del nivel del 50% que hace de frontera entre lo que habitualmente es expansión económica y lo que es recesión. Tal vez en los siguientes meses se observen lecturas negativas, pero hasta marzo no reflejó peligro alguno.

Índice de difusión ISM del sector servicios en EEUU.

Y, ya hablando del mercado laboral, que es el termómetro último del ciclo económico, el dato de marzo fue bastante bueno con 178.000 empleos creados en el mes, pero dada la volatilidad que muestran los datos de un mes a otro, es mejor la observación por medias de varios meses y éstas siguen girando al alza tras varios trimestres de descensos y de "jugar con fuego" a lo largo del año 2025.

Medias de 3 y 6 meses de la evolución del empleo mensual en Estados Unidos. Datos oficiales. Desde hace unos meses, ambas medias están (o estaban) mejorando.

Y si observamos el dato semanal de nuevas solicitudes de ayudas por desempleo en Estados Unidos, el cual siempre señalo que es como un electrocardiograma de la economía, no ha mostrado ningún signo de estrés económico hasta el momento.

Datos semanal de nuevas solicitudes de ayuda por desempleo (initial claims) en EE.UU:

Como se puede ver, si bien estoy observante de cara a detectar debilidades en el ciclo económico a causa de la crisis de Ormuz, de momento no tengo nada que me haga pensar que se haya materializado daño relevante a fecha de hoy.

Y, a nivel de mercados, no ha aparecido señal clara adicional que hable deterioro del mercado, mucho menos tras los días de rebote que llevamos en el mes de abril.

Por ejemplo, la amplitud de mercado sigue en clara tendencia alcista, visible tanto si ojeamos el índice S&P 500 equiponderado, como si observamos el neto de nuevos máximos menos nuevos mínimos anuales (52 semanas) en la bolsa de Nueva York.

A pesar de todos los titulares, el índice S&P 500 equiponderado, muestra una clara tendencia alcista. El conjunto o generalidad del mercado ha conseguido rebotar desde la media de 200 sesiones.
El acumulado (magenta) de nuevo máximos menos nuevos mínimos anuales, o de 52 semanas, en la bolsa de Nueva York sigue en tendencia alcista, al seguir estando por encima de su propia media de 50 sesiones.

Y, concordante con todo ello, el número absoluto de nuevos valores marcando mínimos de 52 semanas, no ha reflejado en ningún momento de esta crisis, niveles propios que podrían considerarse normales en situación de mercado bajista (>275/300).

Número de valores marcando nuevos mínimos anuales, o de 52 semanas, en la bolsa de Nueva York. Los mercados bajistas, o que muestran peligro de serlo, suelen mostrar más de 275/300 valores alcanzando nuevos mínimos anuales en un momento dato.
Las 7 magníficas, valores que han sido los líderes en el ciclo alcista de 2022-2026, han conseguido recuperar las caídas y han vuelto al rango lateral de los meses previos.

E incluso, las Magníficas 7, valores que han sido los líderes de este ciclo alcista, han conseguido recuperarse de la parte más aguda de las caídas y parecen haber vuelto al redil. Como expliqué en enero, desde mi punto de vista es fundamental que estos valores no desciendan en un mercado bajista, porque por su propio peso económico, podrían desencadenar una recesión. Así que verlos rebotar y recuperar niveles, es una noticia positiva.

Con todo ello, mi conclusión es que no observo elementos suficientes a nivel económico o técnico que me lleven a dejar de ser alcista en este mercado, pero creo que el peligro de recesión y mercado bajista no se va a ir con el fin de la guerra, sino que va a seguir vigente durante varios meses y eso nos obliga a estar muy atentos a estos riesgos. Por si se repite algo similar a lo de 1973-74.

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