Desde mitad de los años 80 y hasta el 2021 los mercados financieros venían funcionando o respondían a determinados factores macroeconómicos, políticos y sociales.

Es decir, desde que el presidente de la Reserva Federal por aquel entonces, Paul Volcker, se viera obligado a subir los tipos de interés oficiales a niveles récord cuando la inflación estadounidense alcanzó el 15%, hasta que después de unas tres décadas de moderación en los precios y en las cuentas públicas, todo terminó en el año 2021 cuando una pandemia y unos déficits disparatados cambiaron las reglas del juego "para siempre", fecha en la que el mundo que conocíamos dejó de existir.

Desde unos pocos años después del pico inflacionario de 1980, EE.UU. y el mundo en general, vivió una época de bajos tipos de interés, determinando con ello la evolución del ciclo económico y los mercados financieros. En 2021 las cosas cambiaron.
Desde la II Guerra Mundial Estados Unidos mantuvo unos déficits relativamente controlados. A día de hoy, sin crisis económica como la de 2008 o 2020, el déficit sigue siendo propio de una gran crisis, es decir, sigue estimulando la economía de forma profunda.

Durante esos aproximadamente 35 años, las bolsas subían y bajaban según existiera más o menos crecimiento económico. Sin apenas importar una inflación que era baja y la cual se preveía que seguiría siendo baja más allá de pequeños repuntes procíclicos.

Y los bonos se mantenían en lateral cuando había crecimiento y se apreciaban con fuerza cuando se detectaba poco crecimiento, es decir, cuando llegaba una crisis.

Por su lado, el Oro se pasó "durmiendo" 25 años antes de que una crisis, la Gran Crisis Financiera y Gran Recesión de 2008, lo despertara de su largo letargo.

Desde que Volcker pusiera orden en 1980, el Oro se pasó 25 años a la baja. Luego despertó al calor de la Gran Recesión y, después de casi una década "descansando" de nuevo, está poniendo precio al mundo de hoy, un mundo de mayor inflación, déficits enormes y cambios geopolíticos.

Después, todo eso cambió. Las bolsas ya no bajaban cuando necesariamente había falta de crecimiento, sino más bien cuando las expectativas de inflación y mayores tipos de interés se disparaban. Los bonos dejaron de apreciarse en las crisis y empezaron a caer a la vez que las acciones. La correlación de casi cuatro décadas se había roto. Y con ello los factores que mueven los mercados. No un cambio radical de factores, pero sí con importantes matices que hacen que las cosas parezcan diferentes "a como siempre fueron".

Y el Oro, después de 40 años únicamente interrumpidos por la Gran Recesión, despertó con furia en este nuevo mundo de hoy, de mayor inflación, de déficits disparados en Estados Unidos y de un imperio hegemónico al que muchos ya ponen fecha de caducidad.

Los inversores olvidaron como funcionaba el mundo en épocas lejanas, cuando reinaban otras condiciones diferentes a los de los años 1985-2021. Pero los mercados no olvidaron. Eso hizo que casi nadie viera venir el mercado bajista de 2022. Y, mucho menos, el nuevo mercado alcista a finales de ese mismo año y que sigue vigente hasta la fecha.

El Club Bursátil Confidencial nació justo en julio de 2022 para explicar que las reglas de las últimas décadas habían dejado de funcionar y que teníamos que utilizar los esquemas de otras épocas y, sobre todo, ser muy humildes y dejarnos guiar por las pistas que dejan los propios mercados, siguiendo el principio de que en época tan errática y confusa como lo es ésta, la sabiduría de las masas es mejor sabiduría que la nuestra propia. Hasta el momento nos ha ido bien actuando así.

En el año 1906 el estadístico Francis Galton llevó a cabo un experimento donde 800 personas participaron en un concurso para estimar el peso de un buey sacrificado y despiezado (no entero, vivito y coleando, como el de nuestra imagen), hallando que la mediana de las estimaciones (1207 libras de peso) apenas se alejó un 0,8% del peso total del buey despiezado, 1998 libras. Este experimento contribuyó a la idea de que, en determinadas maneras y formas, sí existe lo que viene en llamarse la "sabiduría de las masas".

Todo esto me viene, me vuelve a la cabeza, porque en las 2 últimas semanas hemos entrado, de nuevo, en una de esas fases que de vez en cuando ocurren en los mercados, en las que las bolsas suben con alegría mientras casi todos los expertos, instituciones y analistas, señalan que es un error del mercado que esté subiendo ante la crisis que se avecina.

Yo mismo soy alcista escéptico, dada la disrupción económica que puede provocar un mercado de la energía completamente disfuncional, pero jamás se me ocurriría decir que el mercado está equivocado. ¿Quién soy yo comparado con un mercado donde se cruzan múltiples factores y donde votan las masas con su dinero?

Tal vez sea verdad que esta vez los analistas acertarán como conjunto y que el mercado se va a equivocar, pero me lo creeré cuando el mercado cotice en esa dirección.

He visto tantas veces como el mercado hacía esto o lo otro, en contra de la opinión de un buen consenso de analistas y expertos, que sé que el mercado es mucho más de fiar que los expertos. Es más, el mercado es especialmente de fiar cuando se comporta como no lo esperan los expertos y la mayoría. Es casi una regla de Oro.

Este último es un principio válido tanto para inversores como para operadores más especulativos. Allá donde veas un mercado "comportándose como no debería", opera en favor del mercado y no del consenso o idea generalizada.

«Muchos dicen que el mercado ha predicho siete de las últimas cuatro recesiones, o lo que sea. Mi respuesta es que, aún así, es mucho mejor que cualquiera de los economistas que conozco» - Stanley Druckenmiller

Todo el mundo, todos los analistas, han hecho los números y la conclusión es compartida por casi todos. El bloqueo energético en Ormuz es horrible, y más horrible será cuanto más dure el conflicto. La interrupción energética es mayor -pero aún no más prolongada en el tiempo- que la de la célebre Crisis del Petróleo de 1973 la cual expliqué hace un mes.

Noticia del 14 de abril de 2026: El Fondo Monetario Internacional alerta de una recesión profunda si se prolonga la guerra.

¿Y qué hace el mercado? Incluso cuando se supone que las negociaciones entre los beligerantes han ido mal y el estrecho de Ormuz sigue cerrado y la incertidumbre es muy elevada, de repente se pone a subir con energía, casi alcanzando nuevos máximos históricos.

La guerra no ha acabado, el estrecho de Ormuz sigue tan cerrado como en las últimas semanas y, sin embargo, el índice S&P 500 ya se encuentra casi en máximos históricos.
Es poco frecuente que el mercado suba de forma sostenida durante varios días seguidos y en magnitudes importante. El comportamiento actual es propio de arranques alcistas del mercado, al menos así lo ha sido en el pasado. Gráfico: 6 días seguidos al alza con una ganancia de al menos un +6,9% acumulada en el índice S&P 500. Muy alcista para el mercado en los siguientes meses y pocos trimestres.
Otra estadística. Es poco frecuente que el índice S&P 500 acumule dos semanas seguidas con ganancias de al menos un +3% en cada una. De hecho, solo ha ocurrido en 15 ocasiones desde 1950. Casi siempre, pero no siempre, ha sido alcista en los siguientes meses.
Las rachas ganadoras de 7 días del índice S&P 500 se producen tanto en mercados alcistas como bajistas. Sin embargo, solo en 8 ocasiones desde 1955 se ha registrado una ganancia total superior al +6% en dichas rachas y que a la vez se hayan iniciado por debajo de la tendencia de 200 días (puntos rojos). ¿Conclusión? Típicamente alcista.

Es decir, como hemos visto en estas variadas estadísticas históricas, el comportamiento del mercado en las últimas sesiones está señalando que el mercado es alcista y que probablemente seguirá siendo alcista.

Todo esto en contra del consenso de muchos que ven este movimiento alcista como un "error del mercado", algo imposible que esté ocurriendo porque "está claro que va a darse una crisis económica".

Y ante esta disyuntiva ¿a quién elegir? Por todo lo que he explicado, yo lo tengo claro, me quedo con el mercado, con la sabiduría de las masas y no con el expertise de los analistas, las instituciones globales y los titulares de los periódicos.

En un mercado paralelo a los tradicionales, por ejemplo este de predicciones geopolíticas de Polymarket, desde principios de abril se han disparado las probabilidades de un acuerdo de paz antes del fin de mes. Eso es justo lo que parece que está cotizando el mercado de acciones y además cree que la disrupción energética se resolverá pronto.

Igual en un mes estoy aquí diciendo lo contrario. Tal vez los mercados caigan a plomo y por fin se observen datos de crisis real en la economía. Si eso ocurriese, si la macro y el mercado votan igual, me volvería bajista.

Si así fuera a ocurrir, prefiero ser víctima de los vaivenes del mercado en sus opiniones, que ya adelanto que tampoco es que el mercado cambie tanto de opinión, que seguir el "conocimiento" de los expertos y grandes instituciones del planeta.

Lo digo de nuevo. Lo he visto tantas veces en mis 20 años como inversor, que no tengo duda. Cuando algo sube -o baja- en contra del consenso, apuesta por el mercado.

Todavía recuerdo, en medio de la Gran Crisis Financiera de 2008 y años posteriores, cómo el mercado subió un +60% desde marzo de 2009 con casi todo el planeta diciendo que era imposible que eso estuviese ocurriendo. Y, eso, no solo tuvo lugar, sino que además nunca más volvió a cotizar por debajo de dichos niveles.

El mercado no es perfecto, a veces, efectivamente, se equivoca y, más que por supuesto, de vez en cuando cambia de tendencia, porque los hechos cambian y así lo refleja el mercado de forma más o menos eficiente.

Pero el mercado sabe mucho más que las opiniones de casi todos. ¿Es imposible subir ahora?

Tal vez el mercado "sabe" que hay una elevadísima probabilidad de que la negociación salga adelante, de que el estrecho de Ormuz se abra de repente y al final la disrupción económica quede en poca cosa.

Tal vez el mercado también "sabe" que con el déficit público actual de los Estados Unidos, el cual mostré en el segundo gráfico, es casi imposible o muy difícil caer en una recesión económica.

Tal vez, aparte de todo esto, éste sea un superciclo donde la IA aún tiene mucho que decir. El mundo es extremadamente complejo como para que cualquiera de nosotros sepa más que el mercado mismo.

Con todo esto, yo, que soy un alcista bastante escéptico desde hace pocos trimestres, lo que estoy diciendo es que si el mercado está subiendo y además lo hace en una situación donde la economía aparentemente sigue creciendo, eso es un comportamiento alcista y como tal hay que respetarlo.

El dinero se hace estando en el lado correcto del mercado, no donde dicen los analistas que hay que estar. Incluyendo este que les escribe.

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