Una de las características fundamentales de los mercados líquidos y bien diversificados en el número y opiniones de sus inversores, es que tienen la propiedad de descontar los eventos de forma veloz.

Por supuesto, no todos los eventos son limitados en el tiempo y se pueden descontar con rapidez, pero parece que esta Guerra de Irán de 2026 ha perdido fuelle rápidamente y que su impacto económico ya ha sido descontado casi en su totalidad por los mercados.

El pasado sábado, al abrigo del fin de semana bursátil, en lo que ya es pura tradición trumpiana, el eje Washington-Tel Aviv decidió bombardear de forma espectacular a buena parte de la cúpula dirigente de la teocracia islámica, eliminando, entre otros, a su líder supremo Alí Jamenei.

Ese evento histórico, junto con la sorpresa de que Irán comenzó a lanzar misiles contra infraestructuras militares y civiles en países árabes más o menos aliados de Occidente, hizo que se disparara el temor a una disrupción económica relativamente amplia.

Sin embargo, la coalición estadounidense-israelí ha logrado capar las capacidades balísticas de Irán y el lanzamiento de misiles y drones se reducen día tras día. Todo el mundo tiene claro que es una tarea bastante difícil, el lograr un cambio de régimen sin poner botas en el terreno, pero la disrupción económica global, que al final es lo que los mercados descuentan, ya cotiza a la baja por la acelerada incapacidad de Irán de atacar a sus vecinos.

Fuente: diversos medios de comunicación consultados.

Siempre se puede argüir que Irán todavía tiene "en la recamara" misiles mucho más destructivos con los que crear esa disrupción económica que buscan. Pero, si no los han utilizado ya cuando su mundo se encuentra ante su propio apocalipsis, significa que o bien no tienen la capacidad real de lanzarlos porque han perdido el control de sus propios cielos, o bien porque están asustados de provocar la excusa de un contraataque de mayor envergadura, incluso por parte de sus enemigos árabes, que lleve a una invasión terrestre que les haga perder el poder de una vez por todas.

Sea como fuere, sabiendo que nadie puede saber si mañana deciden lanzar un misil Shahab-3 contra Tel Aviv o Dubai, parece que lo probable es que hayan perdido capacidad de ataque como muestra la evolución diaria de sus lanzamientos. Es por ello que creo que, lo altamente probable, es que desde el punto de vista económico global, la guerra ya ha terminado. Desde el punto de vista militar solo Dios sabe cuando termina, pero para los mercados parece que ha llegado a su fin.

Históricamente, este tipo de guerras alejadas de suelo estadounidense y por muchas muertes que puedan crear, en el peor de los casos han tenido un impacto bursátil limitado en el tiempo, sin llegar a tener capacidad de hacer que cambien las principales tendencias en las bolsas, que al final es lo que nos interesa aquí.

En este caso, y por supuesto hasta el momento, el impacto no solo ha sido casi nulo en los principales índices estadounidenses, sino que mirando el gráfico del índice S&P 500, la Guerra de Irán es indistinguible de cualquier otra fluctuación menor en fechas recientes. La bolsa "americana" sigue donde lleva desde hace meses, en un prolongado y estrecho lateral alrededor de la media de 50 sesiones, consolidación lateral tras el fuerte repunte del año pasado tras el Crac de Trump.

Índice S&P 500, el prolongado y estrecho lateral sigue su curso.
El índice Nasdaq 100 muestra un poco más de debilidad relativa con respecto a índices menos tecnológicos, pero la tendencia alcista sigue firme. El índice se encuentra cerca de su media de 50 sesiones, media que a su vez se encuentra sobre su media de 200 sesiones.
El menos tecnológico índice Dow Jones, se encuentra en una sólida tendencia alcista. La Guerra de Irán no ha cambiado este hecho.
Las bolsas europeas, como aquí el Ibex 35, sí han sufrido más volatilidad, pero se trata de una corrección de al menos el -7% en medio de una fuerte tendencia alcista, siendo la probable causa la mayor exposición de Europa al repunte del precio de la energía.

Por otro lado, con el repunte de los últimos días en el precio del petróleo y otras fuentes de energía, donde el barril West Texas Intermediate -la referencia en EE.UU.- cotiza alrededor de los 77 dólares el barril, primero cabe decir que el repunte, aunque nunca cómodo para la economía en el corto plazo, no deja de ser otro repunte no muy diferente al que hemos visto durante los últimos años desde el techo de los 130 dólares por barril que supuso el inicio de la Guerra de Ucrania.

Para hacer daño tendría que subir considerablemente más, y, dada la creciente incapacidad militar de Irán, parece que se hace difícil que el precio de la energía entre en una espiral alcista, más cuando los productores árabes están incrementando la producción tras el comienzo de esta nueva guerra.

Precio del barril de West Texas Intermediate. Gráfico semanal.
En magenta, evolución interanual del índice GSCI de materias primas (más del 50% son fuentes de energía) y en negro la tasa de inflación interanual en EE.UU. Para que la inflación repunte de forma sostenida, el impacto en precios debería ser mayor.

También, la caída del tráfico o comercio marítimo en el estrecho de Ormuz, es una disrupción del comercio global y otra fuente de inflación. No obstante, rápidamente ha salido el gobierno estadounidense a decir que va a escoltar el tráfico mercantil en la zona y que además lo va asegurar, en lo que probablemente resuelva la problemática creada, al menos en parte (Trump ya ha salido a vanagloriarse de la cantidad de primas que van a cobrar, genio y figura).

Evolución del tráfico hacia el Golfo (azul) y de salida del Golfo (burdeos) en el Estrecho de Ormuz durante los últimos días.

Con todo ello y por supuesto sin tener la bola de cristal del futuro porque no soy especialista militar ni estoy en la cabeza del nuevo líder de Irán, Motjaba Jameneí, hijo del ya fallecido Alí, lo altamente probable para los mercados es que la guerra haya acabado y su impacto económico ya ha sido descontado por las bolsas.

La economía se acelera y eso es más importante

Cambiando de tercio, la buena noticia es que, por fin, mi sesgo desde finales del año 2025, de que la economía estadounidense podría estar reacelerando, ya no es un sesgo u opinión no confirmada, sino que lo doy como hecho al calor de los últimos datos macroeconómicos publicados.

Ya hace unos días expliqué que el mercado laboral estadounidense lleva unos meses que parece que está saliendo del terreno de peligro al que lo llevó la disrupción económica provocada por Donald Trump en 2025, con el anuncio de los aranceles globales.

Uno de los datos compartidos en el artículo del pasado 19 de febrero donde señalé que el mercado de trabajo estaba experimentando una mejoría.

Pero ahora, los datos de actividad tanto en el sector industrial como en el clave sector servicios, confirman que algo ha cambiado y que la economía empieza a funcionar con más cilindros.

Por ejemplo, el muy influyente -por su capacidad de mover los mercados- dato PMI del sector servicios calculado y publicado por el instituto ISM, alcanzó en febrero los 56,1 puntos, continuando la subida de los últimos meses y, más relevante, mostrando la mejor lectura desde nada menos que agosto de 2022, cuando la economía venía enfriándose por la veloz subida de tipos de interés oficiales por parte de la Reserva Federal, a causa de ola inflacionaria de aquellas fechas. Además, este dato general del índice ISM Servicios, es positivo porque viene con un fuerte repunte de los nuevos pedidos (58,6), la actividad comercial (59,9) y la creación de empleo (51,8).

Índice ISM Servicios de EE.UU. con sus subcomponentes. Según este indicador del principal sector de la economía estadounidense, se está creciendo al mayor ritmo en casi 4 años. En todo caso, rehuyendo de las pretensiones de precisión, lo importante es la tendencia y esta es la más positiva en un buen tiempo. Este índice de difusión, así como sus componentes han de interpretarse como positivos si se encuentran por encima de 50.

Y en el sector industrial, aunque a nivel agregado es un dato de menos importancia que el sector servicios por representar solamente el 10% de la economía estadounidense, lo relevante es que también estamos asistiendo a un fuerte repunte con lo observado en los últimos trimestres. Para mí esto es relevante porque es un sector minoritario pero muy cíclico y que esté mejorando es una buena noticia. Así, el índice PMI Industrial del instituto ISM repuntó hace dos meses hasta los 52,4 puntos y el mes pasado de febrero se quedó prácticamente igual, en los 52,2 puntos. Se tratan de las lecturas más elevadas desde, también, agosto de 2022.

Evolución del índice PMI Industrial del instituto ISM. Enero de 2026 ha sido la mejor lectura desde agosto de 2022 y febrero ha confirmado que estas buenas lecturas han venido para quedarse.

Desde mi punto de vista, y sin abandonar mi postura de alcista escéptico a medio plazo por lo avanzado que parece el ciclo económico-bursátil, mi mejor entendimiento en estos momentos es que se está produciendo una reaceleración de la economía, algo que suele ser positivo para los mercados.

Y, como he expresado anteriormente, creo que la Guerra de Irán ha empezado a dejar de ser un factor relevante por la creciente incapacidad que muestra el régimen de los ayatolás para causar daño económico real.

Finalmente, también como un factor interesante, estoy viendo que las Magníficas 7, las cuales vengo señalando durante ya dos meses que es importante que no entren en tendencia bajista si no quieren arrastrar al resto del mercado con ellas, parecen estar estabilizándose tras las recientes caídas y hasta diría que muestran ánimo alcista. Dado que la economía crece y se acelera, mi creencia es que las Magníficas 7 seguirán subiendo. No obstante, estamos aquí para la observación continua más que para hacer grandes pronósticos.

ETF "MAGS" que representa de manera equiponderada una cesta de las Magnificas 7: Amazon, Meta, Tesla, Apple, Microsoft, Alphabet y Nvidia.

Y, por si fuera poco, un activo muy sensible al ciclo y que por su exposición / correlación con la industria del software ha sufrido de manera significativa desde hace ya 5 meses, hablo de Bitcoin, parece estar dando señales de fortaleza relativa en los últimos días a pesar de toda la incertidumbre geopolítica a la que hemos asistido. Cuando hasta lo débil se resiste a caer, eso suele ser una señal de fortaleza subyacente.

Con la buena noticia de una economía que reacelera, pienso que lo probable sigue siendo que el lateral bursátil se rompa al alza.

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