Ayer salieron nuevas noticias que apuntan a que el acuerdo entre EE.UU. e Irán está cada vez mas cerca en el tiempo, con el envío de una propuesta de una sola página por parte de los norteamericanos, noticia a la que le doy la máxima credibilidad en el contexto de cómo han ido evolucionando los eventos y la negociación en la región durante las últimas semanas.
Aunque muchos han querido ver en esta noticia "más de lo mismo", lo cierto es que se notan avances y, hay que recordar, la paz no es un proceso inmediato, sino una negociación gradual.
Con ello, las bolsas subieron con alegría en el día de ayer, por ejemplo el S&P 500 un +1,46%, o el DAX alemán un +2,12%. Y el petróleo se desploma un -15% desde los máximos de hace 4 días.

Finalmente, se está cumpliendo casi de forma total, lo que el mercado de acciones ha estado poniendo precio desde principios del mes de abril, cuando detectamos aquí en el Club que Trump había comenzado a recular al haberse dado cuenta de cual era la realidad sobre el terreno y que sería muy difícil lograr un cambio de régimen. Aparte de que su base electoral comenzó a volverse en su contra, el cual no es un factor menor.
Y, ya de forma más específica y más relevante para nosotros como inversores, lo que sí tengo bastante claro es que la profundidad y magnitud de este conflicto ha pasado ya su clímax porque, si bien Estados Unidos e Israel han causado un profundo daño a las capacidades militares de Irán, se ha demostrado que, incluso desde una posición de debilidad, Irán puede controlar el flujo del tráfico mercantil por el estrecho de Ormuz. (Nota de mercado del 9 de abril de 2026).
Desde entonces, los indicios de momentum alcista que ha mostrado el mercado han sido los clásicos del comienzo de importantes tendencias secundarias alcistas en bolsa (ver 1 y 2).
Tanto que, si esta semana vuelve a cerrar en positivo, sería nada menos que la sexta consecutiva, algo que históricamente ha sido alcista en los siguientes meses y trimestres. Y, añado yo, en un contexto de crecimiento económico como el actual, más creíbles me parecen esas probabilidades basadas en la historia.

Aparte de (i) la importancia de escuchar los matices y giros en la geopolítica global, otra vez hemos visto la importancia de (ii) escuchar las sutiles formas en las que el mercado "nos habla" en cada momento del ciclo.
Por supuesto, el mercado no "nos habla" con claridad durante todo el ciclo, o directamente no "nos habla", pero, de vez en cuando, habla con claridad y con altas probabilidades y es ahí cuando hay que prestarle mayor atención, en los puntos de inflexión de las tendencias bursátiles.
Y, no menos importante, hemos visto de nuevo que, (iii) ante la disyuntiva de ver los mercados subir a pesar del sentimiento generalizado de escepticismo, lo mejor suele ser ignorar a los analistas (yo incluido), instituciones, expertos, otros inversores y medios de comunicación y seguir las fuerzas del mercado. Especialmente si sigue existiendo crecimiento económico, tal y como lo sigue existiendo a día de hoy.



¿Y ahora qué? Sectores y activos que me gustan
Desde mi punto de vista, y aceptando por supuesto el riesgo de equivocarme, la guerra está acabada. Ya es historia. Esta opinión puede incluir algún amago de que la negociación no va a ningún lado y hasta alguna actividad militar de carácter muy limitado como medida de presión por parte de Trump. Pero es altamente improbable una guerra y un cierre del estrecho de Ormuz sostenido en el tiempo. En mi opinión.
Lo que no es historia, como expliqué el pasado 9 de abril, es que el impacto económico de un precio del petróleo elevado durante meses, puede tener su efecto negativo más tarde en el tiempo.
Como decía entonces, siempre está el riesgo de que a pesar de que el barco sobreviva el choque con un iceberg, dicho iceberg haya creado una vía de agua que, poco a poco, inunde el barco hasta hacerlo hundir en un momento posterior.
De esa incertidumbre no nos vamos a librar y, como siempre, solo queda monitorizar los datos macroeconómicos más adelantados para hacernos una idea, con el menor retraso posible, de si en algún momento giran las tornas del ciclo económico.

Ya entrado en mi perspectiva de aquí en adelante para los diferentes activos del universo de inversión que suelo tratar (bolsas, bonos, oro, bitcoin, etc), lo cierto es que, a pesar del repunte y celebración de los mercados estos días, mi expectativa es algún tipo de corrección menor que suele ocurrir al consumarse completamente una noticia a la que el mercado venía poniendo precio desde hace ya algún tiempo. A este fenómeno se le suele llamar con el elegante nombre francés fait accompli, que significa "hecho consumado".
Suele ser un comportamiento clásico que un mercado se mueva con fuerza en una determinada dirección, ya sea al alza o a la baja, poniendo precio a un determinado evento, para cuando finalmente se materializa la noticia o evento, el mercado pierda tensión en contra del movimiento previo. Aquí espero algo parecido, especialmente si se produce un anuncio oficial del fin de la guerra. En todo caso, mi expectativa es que sea un ajuste menor o respiro antes de retomar las subidas bursátiles.
Por otro lado, es un principio clásico de los mercados el observar la fuerza relativa de los diferentes activos durante la última corrección, de tal manera que, desde la perspectiva del momentum, suele ser mejor invertir y negociar en activos que han mostrado mejor fortaleza relativa en la última caída, que en los activos que se han mostrado más débiles.
Esto es así porque, si una crisis es una prueba de estrés para todos los activos o sectores bursátiles, si alguno ha mostrado especial fortaleza relativa con respecto a los demás, eso puede ser porque hay factores fundamentales de trasfondo que han permitido que dicho sector o activo se haya mantenido mejor a pesar de la crisis.
Y, si se ha mantenido tan fuerte durante una crisis ¿no será también el que típicamente se comporte mejor cuando termina la crisis? La respuesta, obviamente, no es siempre sí, pero sí lo es múltiples ocasiones.
Por ejemplo, si observamos el sector defensivo de la salud (XLV), vemos que apenas se ha recuperado de toda esta crisis bélica. De hecho, está cerca de mínimos de 6 meses. Y eso que es un sector defensivo.

Y, sin embargo, hay sectores mostrando una fuerza enorme como el tecnológico (XLK). Desde que el mercado comenzó a descontar que la crisis bélica llegaba a su fin, este sector no ha parado de subir como la espuma.

Muchas veces, como digo siempre hablando desde la perspectiva del momentum y sin más consideraciones fundamentales a nivel sectorial, la tentación de los inversores es invertir en lo que está más débil, bajo la creencia de que "tiene más que recuperar o subir". Como si dijeran "el sector tecnológico ya se me ha escapado, pero aún tengo aquí el sector de la salud que aún está por subir".
Estimado lector, en su día perdí millones de euros bajo esa creencia. No lo aprendí en ningún manual, sino con mi sangre, sudor y lágrimas. A falta de mayor información específica, que la puede haber como veremos en breve, lo mejor suele ser apostar por lo más fuerte y no por lo más débil según se hayan demostrado así en la última corrección.
Por ello, mi mejor expectativa en los siguientes meses, correcciones menores mediante, es el ya nombrado sector tecnológico XLK. En segundo lugar, el sector industrial, el cual ha mostrado también una buena fortaleza relativa como podemos observar en el siguiente gráfico.

Otros sectores, interesantes pero sin duda en un segundo escalón el podio de la fuerza relativa, son los del servicios de las comunicaciones (XLC), el cual se encuentra cerca de máximos históricos y tiene un alto componente tecnológico, el típicamente defensivo de suministros públicos o utilities (XLU), que se beneficia normalmente de tipos de interés elevados, los cuales pueden mantenerse así un tiempo hasta que se rebajen las presiones inflacionarias y, finalmente, el de consumo no cíclico (XLP) que sigue mostrando fortaleza.



De los sectores de materiales y energía, no soy especialmente fan desde este punto porque, a pesar de la gran fuerza relativa que han mostrado, buena parte de la misma es sólo un reflejo de los mayores precios de la energía. Y, si la paz está ya aquí y lo probable es que el petróleo pierda niveles, entonces el sector de materiales y, en especial el de la energía, perderán momentum.
Éste es, como decía antes, un caso donde a pesar de la fuerza relativa que presentan, con claridad puedo explicar porque es probable que su momentum no se mantenga una vez llegue la paz.

Y otro sector del que no soy muy optimista en el corto plazo, es el sector financiero, el cual muestra una debilidad que no lo hace mi opción favorita.

Con todo ello, a nivel de índices, me gustan en general todas las bolsas, especialmente el Nasdaq 100 y S&P 500, índices con gran peso tecnológico, porque, donde otros sectores e índices han estado un poco más frenados, la gran fortaleza de aquellos, me está "diciendo" que hay una fortaleza increíble a nivel subyacente y que vale la pena estar dentro de esos índices. De todas maneras, la realidad es que hay bolsas en Europa, como el IBEX que sigue mostrando un gran vigor y la tendencia alcista es clarísima.

Y, como hemos visto, a nivel sectorial, apostaría por lo más fuerte como lo exclusivamente tecnológico, consumo cíclico y no cíclico, industrial, suministros públicos y, los demás sectores, los dejaría estar por el momento.
Lo importante es entender que, por mucho que un sector o índice haya subido, no debe haber vértigo, porque ese es un término antropocéntrico que no aplica a los mercados. En bolsa lo mejor suele ser apostar por lo más fuerte. Por las tendencias más vigorosas.
Oro
El metal dorado lleva consolidando en un amplio lateral desde su techo a finales de enero, pero sin abandonar en ningún momento la tendencia alcista de más de dos años de duración.
Ayer, con la celebración de los mercados ante la noticia de la cercanía del fin de la guerra, el Oro se apreció cerca del +3% y parece estar formando un suelo desde la lateralidad reciente.

En mi opinión, el Oro sigue dentro de una gran tendencia histórica iniciada a mitad de 2022 por motivos ya enumerados varias veces aquí en el Club, una tendencia que, desde la victoria electoral de Donald Trump, se aceleró y que se interrumpió recientemente por la fortaleza del dólar estadounidense durante la presente guerra de Irán.

La cuestión es que, a la tendencia histórica del Oro, iniciada por la percepción (real) de la pérdida de neutralidad del sistema financiero internacional por parte de los países no alineados con Occidente, cuando éste incautó los 300.000 millones de dólares que Rusia tenía en el exterior tras la invasión de Ucrania en 2022, se le sumó la expectativa y luego realidad de la llegada de Donald Trump, de nuevo, a la presidencia de los Estados Unidos, con una agenda bajo el brazo de un dólar débil, primero para evitar que otros países depreciasen sus divisas como válvula de escape en la guerra comercial que se volvería a activar con Trump en la presidencia y, en segundo lugar, por la ideología del presidente de que un dólar débil es bueno para la industria de su país.
Pero todo este fenómeno alcista se tomó un respiro con la guerra de Irán, por la "apreciación mecánica" del dólar estadounidense que sirve como activo refugio o de liquidez en tiempos de crisis.
Pero, si la paz está cerca en el tiempo, mi expectativa es que la tendencia del Oro siga vigente porque los mercados volverán a descontar esa querencia de la administración Trump por un dólar débil. Además de que la desconfianza de los países no alineados con Occidente sigue en horas mínimas.
Bitcoin
Bitcoin ha sido uno de los activos que más ha sufrido, no solo por la guerra de Irán, sino por la fuerte fiebre que ha pasado el sector del software, con el que está muy correlacionado, a cuenta de la disrupción que está creando la Inteligencia Artificial en dicho sector.


Por supuesto, en un entorno alcista y de apetito general por los activos cíclicos, mi expectativa es que el volátil Bitcoin se aprecie. Si estuviera invertido, yo no liquidaría la posición en este momento. Pero, dado que la industria del software sigue muy débil, prefiero otras opciones antes que Bitcoin.

No es que Bitcoin no se vaya a revalorizar incluso más que todo lo demás en caso de que la tendencia alcista de los activos cíclicos siga su marcha, sino que el riesgo de ruido y retrocesos es demasiado alto en un activo débil con respecto a los activos más fuertes disponibles.
Bonos
Sobre los bonos soberanos, soy de la opinión que algo hay que tener en cartera a modo de diversificación estructural, especialmente porque pagan un buen cupón cercano al 5% anual, lo que no está mal para mantener en cartera a cambio de que sea un activo que puede amortiguar una crisis bursátil si la misma es de carácter desinflacionaria (recesión sin inflación).
Pero dado que no se espera que la Fed vaya a recortar tipos pronto, y hasta incluso el riesgo es que los tenga que subir moderadamente, es poco creíble que los bonos vayan a presentar una gran rentabilidad desde aquí. Sí, están en tendencia alcista en términos de retorno total como se observar en el siguiente gráfico, pero tienen un momentum contenido. En mi opinión hay que tener algo, pero aún no es su momento.

El resumen de todo es que sigo siendo alcista en bolsa y me gustan algunos sectores que han mostrado especial fortaleza y que me sigue gustando el Oro.
Pero más importante es transmitir que, en una tendencia alcista en medio de una situación de expansión económica, por mucho que la misma se haya acelerado extraordinariamente en las últimas semanas, los inversores suelen estar mejor servidos no sintiendo vértigo y no abandonando la posición invertida.